La fuga
de multinacionales alcanza a la automoción con 173 despidos en Autotex
La empresa de fibras sintéticas Fisipe
congela el ERE tras pactar la venta de su planta barcelonesa a un grupo
liderado por el presidente de La Seda, Rafael Español
BARCELONA.
La industria auxiliar del automóvil hace años que flaquea al albur de la
competitividad de los constructores. Los casos de la norteamericana Lear
Corporation y la gala Valeo, que en estos dos últimos años han cerrado sus
factorías catalanas para trasladar la producción al Este y a Marruecos,
respectivamente, no son aislados ni, presumiblemente, los últimos. La dirección
de la firma Autotex S. A., filial de la multinacional Milliken, en la que
trabajan 173 personas, comunicó ayer a sus empleados el cierre de la factoría
de Vacarisses (Barcelona). La firma trasladará su producción a una nueva planta
a la República Checa porque la mano de obra es más barata. La dirección de
Autotex, empresa que se dedica a fabricar airbags y tapicerías para automóviles,
dice que la decisión es consecuencia de la «grave crisis» que sufren los dos
sectores entre los que está a caballo, el textil y el de componentes de la
automoción.
Como
en los otros casos, la razón de la marcha son los costes salariales. La firma
precisó ayer que la fábrica de Vacarisses « no es competitiva» porque el coste
de la mano de obra es un 87% superior al de las plantas de la competencia y
asegura que en los últimos tres años ha registrado unas pérdidas de 7,6
millones.
Expediente de Dogi La multinacional catalana del textil Dogi, el otro sector
que se encuentra en el ojo del huracán, presentó ayer un ERE que afecta a 59 de
los 608 empleados de su planta de El Masnou. Los sindicatos estudian presentar
una denuncia contra la dirección «por su actitud» inflexible.
En
plena resaca de deslocalizaciones y en una coyuntura de alarma ante la cadena
de anuncios de cierres de estos últimos días, la empresa de fibras sintéticas
Fisipe, que el pasado diciembre presentó un ERE que afectaba a 264 empleados de
su planta de El Prat de Llobregat, acordó ayer la venta de la citada factoría a
un grupo de inversores liderado por el presidente de La Seda, Rafael Español.
El pacto ha obligado a la firma a congelar el expediente. Por otro lado, las
organizaciones de consumidores catalanes le han tomado la palabra al Govern y
organizan ya una campaña de veto activo a todos los productos de Samsung, que
la pasada semana anunció el cierre de su planta en Palau-solità de Plegamans.
ABC, 20 de enero de 2004