Berlín y la industria alemana fracasan en el intento de introducir un peaje por satélite

MARC BASSETS - 18/02/2004
Corresponsal Berlín


El “made in Germany”, la denominación de origen que durante décadas ha sido el orgullo de la industria alemana, sufrió ayer un duro revés después de constatarse la incapacidad de las empresas punteras del país para poner en marcha un complejo sistema de peaje vía satélite para camiones que debía ser uno de los más modernos del mundo.

Tras medio año de retrasos constantes, excusas reiteradas y, finalmente, once horas de negociaciones que terminaron ayer de madrugada, el Gobierno alemán dijo basta. Y anunció que rescindirá el contrato con Toll Collect, el consorcio encargado de fabricar el innovador sistema de peaje. El grupo está integrado por dos gigantes de la industria alemana como son Daimler Chrysler y Deutsche Telekom, además de la francesa Cofiroute.

El daño para la imagen de la industria alemana es indudable. “Hoy no es un gran día para la innovación en Alemania”, dijo el presidente de la Federación de la Industria Alemana (BDI), Michael Rogowski. El Gobierno alemán y Toll Collect esperaban hacer del peaje vía satélite un producto modélico para exportar: en teoría, el sistema debía permitir cobrar el peaje exactamente por los kilómetros recorridos por cada camión y sin que el conductor tuviese que intervenir de forma activa.

Los responsables políticos también salen escaldados. El Gobierno rojiverde, que últimamente se llena la boca con palabras como “innovación” y “política industrial”, ha apoyado el proyecto durante meses y no ha sabido cuadrar a Daimler Chrysler y Deutsche Telekom. La oposición democristiana exigía ayer la dimisión del ministro de Transporte, Manfred Stolpe.

En principio el peaje tenía que entrar en vigor en agosto de 2003, pero varios problemas técnicos obligaron a retrasarlo. En las últimas negociaciones, Toll Collect dejó claro que el sistema no funcionaría hasta el 2006 y ofreció una compensación de 500 millones anuales por el retraso, suma que Berlín consideró insuficiente. El Estado tenía previsto recaudar unos 180 millones de euros mensuales, que habría destinado a invertir en infraestructuras.

El consorcio germano-francés tiene ahora dos meses para presentar una contraoferta, pero el Gobierno rojiverde ya ha decidido convocar otro concurso, proceso que podría durar dos años. Mientras, tiene la intención de reintroducir el sistema clásico conocido como la viñeta: el conductor coloca una pegatina en el parabrisas que deja constancia del pago del peaje.

La Vanguardia, 18 de febrero de 2004

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