Banesto De banquero a presidiario

Por MAITE VÁZQUEZ DEL RÍO

Hoy se cumplen diez años desde que el Banco de España intervino Banesto. Diez años, con la celebración reciente de los 25 años de Constitución, tres elecciones generales, un nuevo presidente del Gobierno que ya ha empezado a despedirse, y cumpliéndose la máxima de que el tiempo pone a cada uno en su sitio. En diez años parece que cada uno está en su sitio.

Retrotraerse a 1993 es recordar aquella España que acababa de pasar sus años económicos más dorados, la década de los ochenta, aquellos en los que el entonces ministro de Economía, Carlos Solchaga, tenía a gala que «España es el país donde más rápido y en más cantidad se puede hacer uno rico». Una frase que poco tiempo después se volvería contra todo el Gobierno socialista con escándalos financieros como el de Banesto, Ibercorp o Kio. Porque el tiempo y los Tribunales demostraron que se hicieron más ricos y en menos tiempo los más «listos». Fue la etapa en que se acuñó la «cultura del pelotazo» en la que Mario Conde fue uno de sus máximos exponentes. Una escalada ascendente y meteórica que le llevó de presidir un banco y de aspirar incluso a ser presidente de España a ocupar una de las celdas de Alcalá-Meco.

ABC 28 de diciembre de 2003

 

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