Cárcel para el conductor
temerario
La fiscalía y la Generalitat
se alían para combatir la plaga de los accidentes
LA MUERTE EN LAS CARRETERAS
El fiscal jefe
emite una circular para que se eleven las peticiones de pena a los infractores
Treinta
conductores tienen cada uno 30 multas por conducción temeraria
La consellera de Interior, Montserrat Tura, y el fiscal jefe de Catalunya,
José María Mena, anuncian una política de tolerancia cero que incluye el
decomiso del vehículo de los infractores
SANTIAGO
TARÍN - 24/01/2004
Barcelona. – Catalunya sufre una epidemia que el año pasado se cobró 627 vidas
y dejó 4.000 heridos y más de 30.000 afectados. Se llama “accidentes de
tráfico”. Montserrat Tura, consellera de Interior, y José María Mena, fiscal
jefe del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya, coinciden en señalar que
cualquier patología clínica que arrojara estas cifras exigiría medidas
inmediatas y han acordado tomar iniciativas: más dureza penal para los
conductores temerarios, con peticiones de cárcel que impliquen el ingreso en
prisión en caso de condena, y decomiso de los vehículos de los infractores
graves.
Tura y Mena se reunieron ayer en la sede de la fiscalía y al concluir el
encuentro explicaron cuáles son las actuaciones que van a llevar a cabo, y que
fundamentalmente se circunscriben a incrementar el rigor penal contra los
conductores temerarios o que circulen bajo los efectos del alcohol. De esta
forma, el fiscal jefe ha distribuido una circular a todos los miembros del
departamento –de obligado cumplimiento– en la que indica que, a partir de
ahora, se eleven las peticiones de pena. Esto afectará a los conocidos como
“suicidas” o a los que superen la velocidad permitida en más de la mitad del
límite establecido en cada vía. Se les aplicará con rigor el artículo 384 del
Código Penal, pero de tal manera que la pena solicitada para ellos, en caso de
ser declarados culpables, implique su cumplimiento. Además, también se
solicitará al juez el decomiso del vehículo con el que sean sorprendidos, por
considerarlo el instrumento del delito. Estas disposiciones se aplicarán aunque
el conductor imprudente no haya causado daños a terceras personas. De todas
maneras, Mena explicitó que se analizará caso por caso, ya que no es lo mismo
una persona que comete una infracción que un conductor reincidente o que vaya
al doble de la velocidad permitida.
Montserrat Tura también anunció más medidas que llevarán a acabo los Mossos
d'Esquadra, pero primero quiso dejar claro que no se trata de afectar la conducción
individual, sino de garantizar el derecho de la mayoría de los ciudadanos a
transitar por la carretera sin correr el peligro de toparse con un conductor
kamikaze o un borracho. Y, en este sentido, aseguró que la sociedad deberá
acostumbrarse a ver que los temerarios o irresponsables ingresan en prisión.
Esto debe ser así, según su razonamiento, porque la sociedad no puede tolerar
una sangría como la que se sucede un año tras otro. “Quien quiera darse cuenta
que visite una sala de tetrapléjicos”, apuntó. Y es que las cifras que
desmenuzó la consellera son escalofriantes: a falta aún de cerrarse el cómputo,
en el 2003 murieron de accidente de tránsito en Catalunya 627 personas. Otras
4.000 han resultado con heridas de diversa consideración y alrededor de 30.000
se han visto afectadas por los siniestros, tanto por ser familiares directos
como por verse implicados en los accidentes. Para entender la magnitud del
drama que esto representa, ahí va un dato: en marzo del 2003 comenzó la guerra
de Irak. Desde entonces a ayer, el Ejército de los Estados Unidos ha perdido
502 soldados. En pocos meses más, Catalunya tiene 627 ciudadanos menos, que se
han quedado en las carreteras.
Pero hay más. En el 2001 se hicieron 290.000 controles de alcoholemia, de los cuales
el 6,8% fueron positivos. La consellera lo explicó de otra forma: si nos
ponemos en un cruce de Paseo de Gracia, de cada cien vehículos que pasen, siete
irían dirigidos por personas con sus facultades menguadas por el alcohol. En el
2003 el porcentaje ya disminuyó: se realizaron 450.000 controles, siendo
positivos el 3,8%.
Ante esto, el compromiso anunciado por Montserrat Tura es de más control: más
presencia de los Mossos en las carreteras catalanas, más radares y menos
tolerancia. En este sentido, la consellera detalló que las patrullas de la
policía autonómica llevarán una lista con los conductores que acumulan más
denuncias por conducción temeraria que, si son sorprendidos en una
irregularidad, serán tratados con dureza: el atestado será trasladado con
rapidez a fiscalía para que se les acuse, se les pueda llevar rápidamente a
juicio, sean condenados y su coche inmovilizado. Según Tura, en Catalunya hay
más de treinta personas que suman un mínimo de treinta denuncias por barba por
este motivo en un periodo de dos años.
Paralelamente, el departamento de Interior está realizando un estudio sobre los
puntos de la comunidad autónoma donde existe una mayor siniestralidad, para
comprobar si hay vías que necesitan obras.
“Cualquier patología social que costara 627 muertes en un año obligaría a tomar
medidas inmediatas”, dijo Tura. “Si un virus afectara a 30.000 ciudadanos,
intervendría la OMS”, apuntó Mena. El tránsito es un problema dramático que
cada final de vacaciones o puente deja un rastro de víctimas comparables a una
batalla. La consellera denunció que en esta materia hay mucha opinión hipócrita
y se tiene todavía como un valor ir cada vez a mayor velocidad. Pero tanto
Montserrat Tura como José María Mena estiman que no se trata de atentar contra
un privilegio personal, sino de defender el derecho del resto de la sociedad a
circular sin el riesgo de toparse con un temerario.
La Vanguardia 24 de enero de 2004