El RACC califica de
“parches” las reformas en la ley vial
SERGIO
HEREDIA - 03/01/2004
Barcelona. – “Las medidas que se están adoptando en España no contribuirán a
reducir la siniestralidad: me parecen acciones aisladas, parches que se limitan
a endurecer las fórmulas sancionadoras.” A Alfons Perona, secretario ejecutivo
del Reial Automòbil Club de Catalunya (RACC) – entidad que cuenta con más de
900.000 socios–, no le convencen las modificaciones de la ley de Seguridad
Vial, una batería de reformas que entró en vigor el pasado jueves, cuando
arrancó el nuevo año.
Perona opina que las nuevas propuestas al problema de la carretera se han
quedado cortas (sobre todo, si se comparan con las fórmulas francesa e
italiana, que ya han ofrecido resultados prácticos y estadísticos en un corto
periodo de tiempo) y que, en un corto plazo, ni siquiera se tendrán en cuenta:
“No basta con sancionar con más fuerza o dar preferencia a los ciclistas en
determinadas circunstancias; hay que concienciar socialmente a la población. No
se ha invertido en medidas reeducadoras, en la formación en escuelas y centros
primarios, en el endurecimiento del acceso al carnet, en el análisis profundo
de los puntos oscuros de la red viaria, allí donde se acumulan más accidentes”.
El Real Automóvil Club de España (RACE) comparte buena parte de las críticas
del RACC. Aparte de proponer que la seguridad vial se convierta en una
asignatura obligatoria en los estudios primarios, la organización nacional de
conductores defendió ayer el carnet por puntos y alertó sobre el retraso que
está acumulando España con relación al resto de la Unión Europea. “No se están
cumpliendo las expectativas de reducción de accidentes y muertes que se habían
marcado hasta el 2010”, declaró ayer uno de sus portavoces.
En contra de lo sucedido en España, el RACC ha calificado el balance catalán de
mal menor. Perona cree que el director de Trànsit, Joan Delort, fue demasiado
lejos al calificar de “desastre total” el ciclo navideño, que se había saldado
con 17 víctimas mortales en apenas ocho días. “En conjunto, aunque Catalunya no
está como para echar las campanas al vuelo (ha cerrado el año con 513 muertes,
42 menos que en el 2002), sus resultados han sido correctos –dijo Perona–. Es
evidente que hay que mejorar, pero la Administración se había fijado unos
objetivos (mediante el Pla Català de Seguretat Viària) y, en cierta manera, los
ha cumplido.”
La Vanguardia, 3 de enero de 2004