Finlandia aplica el criterio de incrementar las multas de tráfico en función de la renta
El heredero de un
imperio empresarial familiar deberá pagar 170.000 euros por doblar la velocidad
permitida
LA VANGUARDIA - 16/02/2004
HELSINKI. (Agencias.) – Cuanto más tienes, más pagas. Este principio
distributivo de la riqueza que suele determinar la política de impuestos de un
país, se usa en Finlandia para el pago de las multas de tráfico, según informa
“Clarín”.
La tesis del Gabinete que preside Tarja Halonen es que el castigo realmente
duela y donde puede hacer daño una multa es en el bolsillo. Por lo tanto, la
gravedad de la sanción viene determinada no solamente por la infracción
cometida, sino también por las ganancias de ese año del infractor. El asunto es
ahora noticia porque se ha llegado al récord en el escarmiento. Así, Jussi
Salonoja, el heredero de un imperio familiar cuya fortuna proviene de la
fabricación de salchichas, deberá pagar 170.000 euros por conducir su automóvil
a 80 kilómetros por hora en una zona donde el máximo permitido era de 40. La
policía de Helsinki llegó a esta cifra, confirmada ahora, después de revisar su
declaración de ingresos del año 2002, en la que el joven aseguró que había
ganado 11 millones de euros en un año.
Salonoja ocupará el primer lugar, por ahora, en la clasificación de los que más
han pagado por su ímpetu al volante y desbanca, además de largo, a quien hasta
ahora estaba al frente de los infractores, que no era otro que el director
general de Nokia, el gigante de las comunicaciones, Ansi Vankoji, de 44 años,
quien en el 2002 se vio obligado a abonar 122.500 euros por su mala cabeza y
pilotar su moto Harley Davidson a 75 kilómetros por hora en un lugar donde no
se debían rebasar los 50 km/h.
El criterio finlandés no es único: se está extendido en los países
escandinavos. Así, en Noruega la política es similar. Por ejemplo, un
importador de coches fue detenido mientras conducía su Rolls Royce en Oslo
después de cenar en un restaurante de lujo. Fue multado con 25.000 euros por
conducir bebido. El infractor reconoció que bebió vino durante la comida, pero
juró que no estaba borracho.
En Suecia pasa otro tanto, e incluso más. Una de las infracciones más graves es
conducir bajo los efectos del alcohol, con un límite realmente bajo, que
equivale a poco más de ingerir una copa de vino. En los casos más graves, se
puede llegar a sentenciar con dos años de prisión. Si se dicta un arresto
domiciliario, se le coloca al transgresor un brazalete electrónico para
controlar sus movimientos.
Paradójicamente, la única esperanza para atenuar el castigo que le queda a
Jussi Salonoja, el rico heredero del imperio salchichero de 27 años, es ganar
este año menos dinero. Si sus ingresos menguan, quizás podrá rebajar su multa
en algunos miles de euros.
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