Hípers: ¿fin de ciclo?
APELAR AL
interés del consumidor para tratar de cambiar las normas es un engaño
JOSÉ PEDRO
PÉREZ-LLORCA - 08/01/2004
El pasado octubre se celebró en Barcelona el congreso Aecoc 2003, la cita anual
de todos los que estamos vinculados a la distribución comercial. Esta edición
tuvo un enorme interés dado el momento que vive este sector en España, tanto
por sus muchos desafíos comerciales, como por el debate social, político y
mediático que aquí suscita el futuro del comercio y su regulación. De todas las
ponencias, me interesa hoy destacar la de Christian Couvreux, presidente del
grupo de distribución francés Casino, titulada “Hipermercados: el final de un
ciclo”.
Couvreux diagnosticó las razones ocultas de la agresividad de las grandes
superficies frente a otros formatos comerciales. Explicó las circunstancias que
han llevado a las primeras a perder competitividad en los últimos años en
Francia y dio poderosas razones para explicar este declive, relacionadas con la
aparición de otras tiendas especializadas en los artículos que componen su
oferta. Otra circunstancia capital para entender este proceso es el progresivo
acercamiento de los precios de las grandes superficies a los de otros formatos,
como los supermercados, muy competitivos hoy. Y también habló del
“aburguesamiento” del concepto hipermercado: inversiones cada vez mayores para
atraer clientes, descuidando el efecto de éstas sobre sus propios costes.
Pero, sobre todo, Couvreux puso énfasis en que cada vez es mayor el número de
personas de más de 60 años, el de solteros, el de miembros de familias
monoparentales y cada vez es menor el número de hijos por familia. Y todo ello
influye en los hábitos sociales y en las preferencias para hacer la compra.
Cada vez son más los que acuden a los comercios de proximidad, que han llevado
cerca de sus domicilios un gran surtido de calidad y a precios muy
competitivos.
En este análisis se echa en falta el argumento esgrimido a menudo en España
para justificar el descenso de cuota de los hipermercados. ¿Dónde está la
referencia a las trabas legales y administrativas para que las grandes
superficies se instalen donde deseen? Sencillamente, este problema no existe
para Couvreux, ya que en Francia las grandes superficies hace mucho tiempo que
vencieron todas las cautelas políticas y legales sobre su expansión y se
hicieron con la cuota de mercado que ahora disfrutan.
Deberíamos aprovechar la sinceridad de este analista para extraer conclusiones
y aplicarlas a nuestro país. Aquí, cualquier ocasión parece buena para exigir
libertad de instalación y de apertura en domingos para las grandes superficies,
pero el análisis que he descrito debería, como mínimo, llevarnos a reflexionar
sobre la posibilidad de que detrás de la presión de las grandes superficies
sobre otros formatos se esconda la dificultades que tienen para crecer allí
donde controlan el mercado de forma casi absoluta. Y, si es así, ¿no será un
engaño apelar al interés del consumidor para tratar de cambiar la normativa
cuando lo que se oculta es el interés por contrarrestar los efectos de la
elección de los propios consumidores por otro tipo de comercio?
El debate sobre la distribución comercial en España es un debate interesado.
Pero, a juzgar por lo que opinan quienes lo viven de cerca más allá de nuestras
fronteras, es, además, un debate anticuado.
JOSÉ PEDRO PÉREZ-LLORCA,
presidente de Asedas
La Vanguardia 8 de enero de 2004