La CMT, un traslado que trae cola
El
sector acepta llevar la sede a Barcelona pero duda de que impulse la industria
El traslado de la CMT a Barcelona ha sacudido el sector de
las telecomunicaciones. Los empresarios coinciden en que en un mundo
globalizado el cambio de sede del regulador no perjudica a las empresas pero
cuestionan que impulse el desarrollo del sector en Catalunya, como pretende la
Generalitat.
Telefónica, Vodafone
y Auna creen que el traslado no les perjudica y prevén afrontarlo
principalmente con el puente aéreo
ROSA
SALVADOR - 05/09/2004
Barcelona. – El traslado de la sede de la Comisión del Mercado de
Telecomunicaciones (CMT) a Barcelona, pactado el pasado mes de julio por el
presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero y el de la Generalitat, Pasqual Maragall, ha sido uno de los temas estrella en el
XVIII Encuentro de las Telecomunicaciones celebrado esta semana en la
Universidad Menéndez y Pelayo de Santander. El traslado ha concitado un
virulento rechazo de los trabajadores de la Comisión y un enfrentamiento,
apenas velado, entre el presidente de este organismo, Carlos Bustelo, y el ministro del ramo, José Montilla. Entre los
empresarios y los directivos del sector que asistieron al encuentro, convocado
precisamente por la patronal de empresas tecnológicas, Aeticc,
el sentimiento predominante, sin embargo, era de escepticismo sobre el “efecto
de arrastre” que pretende la Generalitat, es decir, que logre impulsar el
desarrollo del sector de las telecomunicaciones en Catalunya.
Josep Maria Vilà, vicepresidente de Aeticc y uno de los muchos profesionales catalanes que
centran ahora su actividad en Madrid, se cuenta entre los más optimistas. Vilà recuerda la importancia de la CMT en el mundo de las telecomunciones y apuesta por que dinamizará el sector en
Catalunya. “Indudablemente impulsará al sector, pero no desde un punto de vista
industrial, sin más bien en conocimiento. Por ejemplo, la CMT elabora muchos
informes y esto favorecerá que se encarguen a consultoras o centros de estudios
de Barcelona”.
Otros empresarios consideran el impacto del trasalado
menos significativo. “Los operadores están en Madrid y no se trasladarán a
Barcelona porque venga aquí la CMT”, señalan. Estas fuentes consideran que
sería más eficiente el traslado si quedarán bajo el paraguas de la CMT la
futura Agencia del Espectro Radioeléctrico o el futuro Consejo Audiovisual,
según el modelo británico. “Catalunya tiene empresas muy importantes en esos
sectores, como Abertis, Mier,
Fractus y numerosas firmas de televisión y se
potenciaría su peso en estos sectores con la ubicación de los reguladores en
Barcelona. Los actuales servicios de regulación de operadores de
telecomunicaciones, en cambio, podrían quedarse en Madrid”.
Otro empresario consultado destacó que “los traslados políticos son peligrosos
porque pueden ser de ida y vuelta. Si la CMT pierde a una parte importante de
su personal, sus resoluciones son menos sólidas y empiezan a caer en los
tribunales ante los recursos de los operadores, la CMT se cuestionará, como
sucedió en Italia (se trasladó a Sicilia y ha vuelto
a Roma) o bien esto legitimará al ministerio de turno a repescar parte de sus
competencias”.
Los operadores de telecomunicaciones regulados por la CMT son, paradójicamente,
los que consideran menos importante el traslado. Luis Lada, director de
desarrollo del grupo Telefónica, aseguró que “la ubicación de la sede no es
relevante”, por lo que a su juicio “para las compañías el traslado no tendrá
ningún impacto, ni positivo, ni negativo, ni neutro”. Lada recordó que
Telefónica está acostumbrada a relacionarse con organismos públicos de todo el
Estado y con organismos reguladores muy alejados de Madrid, como los ubicados
en los países de Latinoamérica, y con los europeos, con sede en Bruselas.
El consejero delegado del grupo Auna, Joan David Grimà,
aseguró: “Para nosotros será perfecta la decisión que tome el Gobierno”, y
opinó que con teléfono, internet y el puente aéreo,
la ubicación física ya no es relevante. Grimà recordó
que esto es especialmente cierto en el caso de Auna, que tiene su sede y
algunos departamentos en Barcelona.
Responsables de Vodafone, por su parte, mostraron su
neutralidad respecto al traslado de la Comisión y explicaron que si éste es
completo simplemente podría obligar a más viajes a los directivos de la
compañía o a incorporar a alguna persona con residencia en Barcelona al
departamento de regulación.
El presidente de Aeticc, Jesús Banegas,
destacó que en esta cuestión “lo importante es que el traslado no afecte a la
buena marcha de la CMT ni a sus relaciones con las empresas” y recordó que la
actividad reguladora de la CMT es clave para el desarrollo del sector.
Una plantilla de abogados, ingenieros y
economistas
La Comisión del Mercado de
Telecomunicaciones es un organismo independiente del Gobierno encargado de
velar por la liberalización y la competencia del sector. Con ingresos propios
(se financia con una tasa que pagan los operadores), una sede señorial en el
centro de Madrid de su propiedad y un holgado superávit financiero anual, la
ley garantiza su independencia haciendo que su presidente y sus consejeros,
nombrados por el Gobierno, no puedan ser destituidos hasta que concluya su
mandato.
La CMT emplea a 140 personas, principalmente abogados e
ingenieros y en menor medida economistas, con un sueldo bruto de unos 54.000
euros anuales y una edad media de unos 35 años, que ante el anuncio del
traslado han creado un comité de empresa y han anunciado que irán hasta la
huelga para impedirlo. Su presidente, Carlos Bustelo,
explica que este rechazo se basa en que la mayoría tiene hijos pequeños,
parejas que trabajan y una hipoteca reciente. El rechazo a aprender catalán y a
escolarizar a sus hijos en esta lengua es otro argumento. El Ministerio de
Industria ha iniciado ya contactos con los trabajadores y, como la propia CMT,
ha anunciado buenas primas económicas para facilitar el traslado.
La CMT cuenta con cuatro departamentos que elaboran
resoluciones (el técnico, el de análisis económico y de mercados, el de
regulación de operadores y el jurídico) y otros cuatro de apoyo (administración
y recursos; organización y sistemas; estudios y relaciones externas, y el área
internacional).
La Vanguardia, 5 de Septiembre de 2004
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