La moda busca aliados


El textil mira a otros sectores a la vista del declive de las pasarelas y el cambio de estilo

 

El abandono de la pasarela Gaudí se produce en un momento de profundas mutaciones en el sector. El consumidor está en busca de un estilo más informal y las empresas se ven obligadas a cambiar de estrategias para conectar con sus necesidades y a proporcionarles, con inmediatez, una gama de valores con que identificarse.

 

En el frente de la oferta, es aconsejable asociar la moda con revistas, restaurantes y artistas

 

La tendencia es hacia una verticalización de los procesos de producción, desde el diseño hasta la venta

 

La competencia es feroz y hay que saber mantener una identidad propia y ser coherentes

 

PIERGIORGIO M. SANDRI - 27/11/2005

 

El modelo de la pasarela ha caducado. Lo que se lleva está en la calle". Esta admisión de una historiadora de la moda ante la decisión de suprimir la pasarela Gaudí de Barcelona es el síntoma de los profundos cambios que está viviendo el sector.

Los hábitos de consumo se han sofisticado y las empresas tienen ahora que conectar con estas nuevas tendencias. Los datos son incuestionables. Mientras el año pasado la facturación de los vestidos clásicos creció cerca del 4%, después de tres años de descenso, las firmas de la moda informal crecen a un 12%, de acuerdo con un estudio de la consultora Pambianco.

El sector del llamado Street Wear (ropa de calle) sólo representa, en términos de valor, al 7% del conjunto del gasto. Pero su incidencia es cada vez mayor. La última edición de la feria Bread and Butter en Barcelona, que fue un éxito rotundo, es la señal de que los consumidores quieren un estilo más desenfadado. Su público está formado por treintañeros, con elevado poder adquisitivo, en busca de toda clase de accesorios, tejanos, gafas y diseño. Ana Adell, de Barcelona Moda Center, explica que "el consumo va dirigido a productos más casuales. Ahora, en un fin de semana uno puede ponerse un tejano roto. El clásico funciona menos. Estamos en una época barroca, con muchos colores, no hay minimalismo. Compramos cada vez más por capricho y se vende por concepto y no por franja de mercado".

Un estudio de la consultora Abn Metrics afirma que "la idea de la pasarela va en contra de las actuales tendencias. Lo que se presenta allí se ve en los seis meses siguientes. Ahora, en cambio, el consumidor quiere estilos más aspiracionales. Al margen de lo que dictan los creadores, sabe lo que quiere en las revistas de moda y puede comprar a precios atractivos con una calidad razonable".

Mariella Milani, crítica de moda, coincide en que "es necesario descodificar los mensajes demasiado extremos de las pasarelas, tomando distancia y tratándolos con ironía. La figura del creativo estrella está hoy mucho más redimensionada y no tiene el mismo carisma".

En el frente de la oferta, estamos también ante un fin de ciclo generacional. En Italia, el país de los grandes diseñadores, dos de cada tres tienen mas de 50 años. El relevo es fisiológico. De hecho, en España las grandes firmas ahora están siendo acorraladas por marcas que hasta hace unos años no eran conocidas por el gran público. G-Star, Desigual, Fornarina, Replay Evisu, Jocomomola. Pero también Camper, Custo. Son algunos de los nombres emergentes de la moda actual.

¿Qué supone este cambio de cánones para las empresas del sector?

¿Cuál es la estrategia a seguir?

Gloria Jover, experta en moda, sostiene que "hay que entender los sueños del consumidor y hacer un producto diferenciado. No hay que ofrecer productos, sino servicios, ideología, mensajes, sensaciones y valores. Para vender ahora hay que saber a qué restaurante va el cliente. Qué musica escucha. En qué web navega. En una palabra, hay que conocer su universo."

Por ello, la industria textil está obligada a buscar aliados. Marisa Iturbide, de la revista de tendencias 50easy,comenta: "el caso de Bread and Butter es significativo. Para promover sus productos, las marcas de moda se asocian a una revista. O a un artista. Se crean en forma de redes, alrededor de un tema conjunto". Gloria Jover cree que en la actualidad "lo más importante es colaborar con otras empresas y no sólo con el textil. Hay que considerar la restauración, revistas, zapatos. Se están dando movimientos transversales".

Un reciente informe de Banca Intesa sobre la moda hace el mismo diagnóstico: "el sector requiere un desplazamiento de la actividad de la fase de producción en sentido estricto a las que tienen más contacto con el mercado final, como el estilo, el marketing y la logística".

Ante esos cambios, algunos países ya han emprendido varias acciones de promoción en este sentido más integral. Un caso interesante es el de Francia, un país que sigue posicionado en el lujo de alta gama, pero que al mismo tiempo está ampliando su horizonte. El estudio de Abn Metrics señala, por ejemplo, que "en Francia se promociona la moda como un elemento más del concepto francés de estilo de vida,que incluye no sólo la moda, sino el arte, la música, etcétera. Por tanto, "es preciso asociar el concepto de moda con expresiones artísticas relacionadas: la música, el multimedia, el deporte, la arquitectura, la artesanía", concluyen.

Las empresas han olfateado el negocio y la competencia para captar a este consumidor en busca de valores personales. Según Paulo Feferbaum, director de Clarity,"el mercado de la ropa de calle se está saturando. Hay demasiadas firma compitiendo por el mismo segmento y con poca diferenciación", alerta. Por ello, agrega, "la importancia de la marca es fundamental junto con las acciones de marketing e imagen". Su hermana Paula, socia-fundadora y directora de Circuit y antes diseñadora y creadora de Paulinha Rio, recuerda que no existen patrones de consumo definidos. "No puedes ir toda de tejano o toda de creación, la combinación de los dos es la preferencia de cualquier consumidor con o sin cultura de moda".

Por ello, si se quiere competir en este mercado los expertos recomiendan que las firmas consigan construir una personalidad propia. "La empresa de moda tiene que crear su ADN. Han de reforzar su identidad en todo lo que hacer y procurar ser coherente", señala Gloria Jover.

¿Algún ejemplo? "La marca De Puta Madre 69 es un caso interesante", dice Paulo Feferbaum. "Han empezado con un producto básico: camisetas, pero con mensajes políticamente incorrectos. Han sabido construir todo un motivo detrás del brand (marca). Y en dos colecciones, han vendido millones de camisetas para los adolescentes, primero en Italia y luego en toda Europa y ahora están expandiendo hacia otros productos y facturando millones". Otro caso es el de los vaqueros Diesel. "Han dado un gran salto cuando han consolidado la cadena de valor, incorporando bajo su control también la distribución. De esta forma tienen el control de todo el proceso. Desde el diseño, la fabricación, la distribución y las tiendas", añade Feferfaum.

"Hay empresas que han entendido que es muy difícil competir con un único factor de éxito y que es necesario encontrar un equilibrio en el sistema empresarial, apostando en la integración, en la distribución, en el tiempo real, en nuevos mercados", señala el informe de Banca Intesa. En conclusión, están creciendo las cadenas de moda verticales, captando las que tienen más valor.

 

La Vanguardia, 27 de Noviembre de 2005-12-27

 

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