Los vendedores suponen este año el 40% del total de las ofertas de trabajo en nuestro país

“El trabajo del vendedor está hoy más dignificado y, además, mucho mejor pagado”, opina Garrastazu
“Hay menos clientes, pero más importantes, y por ello se precisan comerciales de mayor nivel”, dice Renart
CAMBIOS EN LA ACTIVIDAD COMERCIAL

La competencia, ¿vuelve a la calle?

Jordi Goula - 21/12/2003
Hace algunos años abundaba la idea de que dedicarse a la venta era una salida apta para todos aquellos que no encontraban otro destino –que se suponía de mayor estatus– en la empresa. Ciertamente, eran tiempos en los que al comercial se le consideraba poco más que un “despachador” de productos o servicios y al que no se le exigía una adecuada capacitación, sino que se le valoraba –casi exclusivamente– en función de su disponibilidad para hacer cuantas más visitas mejor. Hoy, los tiempos han cambiado. La empresa es consciente de que la diferenciación de sus productos es cada vez menor y que quien mejor conoce el mercado es la persona que pisa la calle cada día. De forma paralela, se ha dignificado y profesionalizado la figura del vendedor, se le reconoce un papel crucial en el negocio y pasa a adoptar un doble papel: asesor del cliente, por un lado, y representante de los valores de la empresa, por otro.

Ricardo Garrastazu es director general de Sales-Hunter, primera empresa especializada en la selección de comerciales, y explica el cambio que se está produciendo con una simple cifra. Señala que, en promedio, el 40% de las ofertas de trabajo que aparecen en los medios de difusión españoles son para comerciales. El año pasado fueron bastante menos. ¿Qué está ocurriendo? “Fundamentalmente, que la empresa se ha dado cuenta de que la eficacia de la publicidad ha descendido, como consecuencia de la masificación y dispersión existentes en los medios. Por ello, ha decidido trasladar parte de los costes de la publicidad a potenciar la red de ventas. Es un fenómeno reciente, pero que arranca con mucha fuerza.”

En el fondo, en el mundo de los comerciales hay una serie de corrientes de cambio –de tendencias– que se van consolidando. Lluís Renart, profesor de Dirección Comercial del IESE, apunta algunas líneas de cambio en el mercado actual. La primera que plantea es la atomización actual del rol de las ventas. “Hace 20 años la empresa tenía un sólo equipo de ventas que se situaba sobre el terreno en base geográfica. Los jefes de zona mandaban en su parcela y tenían sus vendedores. Hoy no es así. Los equipos de ventas están especializados por gama de productos, o por clientes, o incluso por actividades”, comenta. Cuenta el caso de una gran empresa catalana donde conviven “hasta cuatro niveles de vendedores superpuestos: los de calle, los de cuentas clave regionales, los de cuentas clave nacionales y los de un sólo cliente”.

Un segundo aspecto del cambio aparece en la externalización de los equipos de ventas. Hoy es posible subcontratar todo un equipo de ventas para todo el mercado español. Cita que unas 15 o 20 empresas ofrecen este servicio ya en nuestro país. “Se trata de hacer frente a una punta de trabajo, un lanzamiento de producto, en los que esta empresa actúa complementariamente al equipo de vendedores habitual. Es sólo por un periodo determinado”, explica.

La tercera tendencia es una mejora clara de la profesionalización de los equipos. Y ello se nota en “el nivel de educación, ya que cada vez hay más gente con diplomaturas universitarias y, consecuentemente, en el nivel de retribución”, admite, al tiempo que recuerda que “hoy hay menos clientes, pero de mayor importancia, y se precisa un vendedor de más nivel”.

El siguiente aspecto que analiza es la creciente internacionalización de las empresas, por lo que ya no se puede pensar en términos de vendedores sólo para España. Eso es lo que acaba aumentando las exportaciones del país, y cita el caso del “creciente papel que juegan las negociaciones a nivel paneuropeo”. Por último, plantea la importancia progresiva del camino desde el marketing transaccional al relacional en el papel del vendedor. “Aquí el objetivo no es el acto de venta en sí, sino consolidar una relación con el cliente, que quede satisfecho. La venta viene luego”, comenta. Para Renart, en definitiva, la venta fue, es y será una actividad clave, aunque “se transforman las responsabilidades y las personas. Los directores comerciales, por ejemplo, siguen teniendo un peso específico muy importante en los organigramas”, concluye.

Y por lo que respecta a los futuros vendedores, ¿también hay cambios? “Noto una actitud muy positiva para ser vendedor entre la gente. Se ha perdido la reticencia histórica a ejercer la profesión. Está más dignificada socialmente y, además, está mucho mejor pagada. En general, su retribución se ha duplicado en diez años y las empresas están dispuestas a pagar cada vez más por tener con ellos a buenos comerciales”, explica Garrastazu.

En un sector muy concreto de la venta, la publicidad, el cambio ha sido muy grande. Antonio de Marcos, director general de Indoor Media, cuenta que “quien se dedicaba a vender publicidad hace unos años era porque no encontraba nada en otro sitio. Ahora, no. Te encuentras a gente que opta. Hay un cambio de actitud muy claro. Antes se buscaba más el despacho, ahora ya no tanto. Con todo, en la selección debemos desbrozar mucho. De cada cien personas elegimos unas 15. Luego ya se las forma. No debe olvidarse que el nivel de personas que viene es alto. Hace 8 o 10 años esto era impensable. Casi nadie que hubiera realizado estudios de marketing quería vender publicidad. Quería estar en el otro lado de la mesa. Ahora ya no es así”, concluye.

La Vanguardia – Dinero – 21 de diciembre de 2003

 

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