Más allá del “on the rocks”
Beber
ha dejado de ser una 'commodity' para convertirse en
experiencia y estilo de vida
Coca Cola
sorprendió al mercado al anunciar una rebaja de los beneficios. Los refrescos
tradicionales están en horas bajas ante las nuevas preferencias de los
consumidores, que beben para cuidar la salud, experimentar nuevos sabores y marcar
un estilo de vida propio. El conjunto de la industria tiene que adaptarse.
Mientras las clásicas Coca Cola y
Pepsi pierden terreno, sus versiones dietéticas suben
Al elegir la bebida los
consumidores tienen en cuenta el cuidado de la salud y los nuevos sabores
Para ganar mercado, las empresas
apuestan por el agua aromatizada y los refrescos energéticos
La influencia asiática se deja
ver en los tés energéticos y en las líneas de
producto al estilo “new age”
Piergiorgio M. Sandri - 26/09/2004
Coca Cola sacudió recientemente a los mercados al anunciar una rebaja de los
beneficios para la segunda mitad del año. Una pequeña señal de alarma para el
coloso estadounidense de la bebida, pero también para todo el sector, que ya
lleva tiempo en la incertidumbre. En Europa, el índice DJ Stoxx
Food &Beverage ha
perdido alrededor del 12% en los últimos tres meses. En EE.UU.,
el S&P 500 Soft Drinks, un 17%.
Las explicaciones de esta debilidad se encuentran, hasta cierto punto, en la
actual coyuntura económica. Teun Draaisma,
analista de Morgan Stanley,
dice que “no estamos en un entorno favorable para estas compañías, que están
obligadas a invertir mucho más para proteger a sus marcas”. Por su parte, David
Bowers, de Merrill Lynch, asegura en una nota que “el crecimiento en el sector
seguirá siendo débil, con precios de venta a la baja y los costes del envase,
desde el plástico al vidrio, al alza.”
Pero el malestar que vive la industria tiene raíces más profundas, que se basan
en el cambio de gustos de los consumidores. Si un adulto necesita ingerir entre
1,5 y 2,5 litros de líquidos por día, hoy en día sus opciones se han multiplicado.
Según Unesda, la asociación europea del sector, en un
supermercado se encuentran, de promedio, unas 400
marcas distintas de bebidas. “Pese a que las tradicionales bebidas azucaradas
con gas no alcohólicas siguen siendo la opción más popular, la industria ha
seguido los cambios en los estilos de vidas hacia los refrescos de bajas
calorías y las bebidas deportivas”, afirman desde ese observatorio.
Los expertos creen que estos cambios de gustos siguen unas pautas determinadas.
Una de las principales es el cuidado de la salud. Tomarse una Coca Cola, dicen,
equivale a comerse seis terrones de azúcar. Pepsi
Cola, Coca Cola o Schweppes intentan resistir, pero
ya no son los productos estrella en esta época de obesidad creciente. Según el
ranking de BeverageWorld, todas las marcas clásicas
del top ten experimentaron un retroceso en 2003. “Los
grandes de esta industria siguen sufriendo”, alerta John
Sicher, editor de Beverage Digest, que explica que hay dos grandes cambios en el
consumo de bebidas en EE.UU. “Uno, es el aumento de
la demanda de agua embotellada. El otro es el repunte de los productos
dietéticos”.
En el periodo 1998-2002, las ventas de la Coca Cola clásica bajaron un 4,4% y
las de Pepsi, un 9,4%. En cambio, las de Diet Coke subieron en el mismo
período un 6,3% y las de Diet Pepsi
un 4,3%. “No me sorprendería que dentro de unos 20 años Coca Cola Diet esté por encima de la Coca Cola tradicional”,
pronostica Sicher.
Alain Dumont, secretario
general de Unesda, señala que en esta industria “el factor
de la hidratación está siendo cada vez más determinante” en el momento de
consumir. “En esta línea, destaca el éxito de las bébidas
deportivas. “Los consumidores las toman no sólo para recuperarse del esfuerzo,
sino también para refrescarse. Y al tener un paladar más fino, las empresas
están obligadas a introducir nuevos sabores”, afirma Donna
Bimbo, presidente de Champio-Lyte
Beverages.
En este marco, el otro segmento que tiene potencial de crecimiento son las
bebidas revitalizantes al estilo Red Bull, ricas en cafeína. En tan sólo seis años desde su
primer lanzamiento, las ventas han superado los 1.000 millones de dólares, con
una tasa de crecimiento del 30%.
Pero los consumidores no se conforman con mayores cuidados: también quieren
descubrir gustos nuevos, y las empresas enriquecen el sabor de sus productos
más clásicos para no perder cuota de mercado. Los expertos definen a esta nueva
categoría, que va del té energético a las de bebidas deportivas con sabor
tropical, como New Age.
Un buen ejemplo de esta unión entre salud y placer son las aguas aromáticas.
Algunas marcas, no sólo en EE.UU., acaban de lanzar
agua con sabor a lima, mango, sandía. Bill Lombardo,
presidente de la firma Monun, asegura que las ventas
en los sabores exóticos aumentan porque tienen un atractivo más joven y
aventurero”. Torani, otra firma norteamericana, ha
introducido los postres líquidos, con bebidas al sabor de tiramisu
o tarta de queso y más bajos en calorías.
Esta transformación afecta no sólo a los refrescos tradicionales como la Coca
Cola. La cerveza es otra de las víctimas de estos cambios. En EE.UU. el consumo ha sufrido el primer descenso en siete
años, con un retroceso en las ventas del 0,3%. “El consumo ha sido golpeado por
el éxito de las bebidas dietéticas con poco gas, además de la la competencia del vino y de las bebidas espirituosas”,
afirma Tiziana Mohorovic,
de Adams Beverage Group. En Estados Unidos, la cerveza ligera es el único
producto que no sufre la crisis y que alcanza ya casi el 50% del mercado.
España tampoco es inmune a estos cambios. “Nos vamos hacia el light. La formulación de la bebida ha mejorado y los
consumidores se han acostumbrado a los productos edulcorados sin azúcar”,
indica el profesor del IESE José Luis Nueno. Uno de
los segmentos que más crecen son las aguas (minerales y aromáticas) y los
refrescos sin gas. También están al alza los probioticos,
los lacteos, las bebidas deportivas. “Estos productos
sientan mejor. El gas hincha. Y los consumidores se van a refrescos más saludables”,
indica Javier Artiach, director de la consultora Candean. Por ejemplo, desde hace 10 años, la producción de
agua embotellada en España se ha duplicado. En 2004 debería alcanzar los 200
litros por persona anuales, con un crecimiento del 8%. Varias marcas como
Pascual, Osborne o Cervezas Damm
han decidido entrar en este negocio.
Aún así, el mercado español sigue teniendo sus peculiaridades. “En España, la
cerveza aún se considera como bebida refrescante”, dice Artiach.
Así, para muchas de las grandes marcas internacionales España representa un
mercado clave. Las altas temperaturas, unidas a la fuerza de la hostelería,
donde se genera el 30% del consumo y al elevado número de bares por habitante,
proporcionan un marco ideal. “En verano, con la llegada de turistas, nos
convertimos en el mercado de bebidas más importante de Europa”, dice Nueno. En un informe reciente sobre el sector, titulado
Viva España, Goldman Sachs
recomendaba al grupo Diageo (que tiene marcas que van
desde la cerveza Guiness hasta la vodka Smirnoff) y a Heineken aprovechar
el potencial de la demanda española.
En este mercado en plena evolución, los vinos españoles también han conseguido
hacerse un hueco, pese a la gran atomización de la oferta (se cálcula que hay unas 6.000 bodegas). “El vino está saliendo
del armario y se está prestigiando”, observa Artiach.
Según Nueno, en el futuro consumiremos menos alcohol,
pero de mejor calidad. Es decir, beber será cada vez menos commodity
para convertirse en una auténtica experiencia o estilo de vida.
La Vanguardia, 26 de Septiembre
de 2004