Objetivo: ser socio

LA VANGUARDIA - 18/01/2004
Uno de los problemas que tienen planteados los despachos profesionales es la gestión del personal. Se trata de pequeñas organizaciones –sólo 450 facturan más de un millón de euros– que no pueden ofrecer “planes de carrera” a sus empleados, una buena parte de los cuales son licenciados. “Al principio –explica Jordi Amado–, la gente está muy motivada, pero al cabo de cuatro o cinco años de trabajo la gente es difícil de motivar. En este sentido, hay que decir que la tentación de los pequeños despachos es la de fichar a personas con licenciatura universitaria, cuando para muchos trabajos estandarizados no se precisan. Se podrían evitar muchas frustraciones.”

Una de las tendencias que se empiezan a marcar para subsanar este déficit de motivación que conlleva el paso de los años es la de dar acceso a acciones del despacho, por ejemplo a 10 años vista. No es fácil, porque se trata de un sector en el que el sentido de la titularidad está muy personalizado y es familiar. En la mayoría de casos, incluso se puede decir que todavía es un tabú. Sin embargo, éste se empieza a superar. Amado comenta, en un aspecto colateral, que el tema de la sucesión acostumbra a estar muy mal planificado. “Ello será evidente en pocos años.”

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