Cruce
accionarial en las lácteas
El
actual presidente de Clesa, Arturo Gil, fue propietario hace unos años de la
compañía pero decidió en 1998 vender el 63% de la empresa a Parmalat en una operación
que todavía se recuerda en el sector alimentario español por las implicaciones
que trajo consigo. Posteriormente, en 1999, Puleva vendió el 23% que tenía en
Clesa a Caja Madrid por 4.000 millones de las antiguas pesetas. Arturo Gil
justificó en su momento la venta de Clesa a Parmalat debido a la entrada hostil
de la láctea Puleva, capitaneada por Javier Tallada y Guillermo
Mesoneros-Romanos, con el citado 23% en el capital de Clesa y a las antagónicas
posiciones mantenidas con Puleva, empresa que se hizo por 3.000 millones de
pesetas con el control de Mercantil Hispano Africana, propietaria, entre otros
activos, de un 23% de Clesa. Posteriormente compró otro 3%, con lo que
consiguió elevar su participación al 26%. Mediante un requerimiento notarial,
Puleva instó a la celebración de una junta extraordinaria de Clesa con el
objeto de nombrar dos consejeros. Fue entonces cuando el presidente de Clesa,
Arturo Gil, consiguió un pacto de sindicación de la mayoría de los accionistas
de su compañía para defenderse de la entrada de la empresa granadina. Fuentes
del mercado consideran que una de las posibilidades es que Ebro Puleva le
devuelva ahora a Arturo Gil la «bofetada» que le dio entonces al darle el
control de Clesa a Parmalat, mediante la compra de Clesa sin contar con Arturo
Gil.
ABC, 18 de enero de 2004