El Gobierno italiano interviene
para asegurar la continuidad de Parmalat y mantener los puestos de trabajo
El Ejecutivo de Berlusconi
pide a Bruselas que decrete el estado de crisis del sector lácteo
Clesa asegura que
continuará sus actividades
LVD - 23/12/2003
- 16.25 horas
Actualizada: 23/12/2003 20.04 horas
Roma. (Agencias).- El Gobierno italiano decidió intervenir en ayuda del grupo
alimentario Parmalat, inmerso en una grave crisis tras descubrirse un enorme
"agujero" financiero, y ante la creciente preocupación existente por
el futuro de la empresa. Mientras, en España, el Grupo Clesa afirmó que goza de
personalidad jurídica independiente y tiene autonomía financiera de Parmalat,
por lo que aseguró que continuarán con sus actividades.
La multinacional Parmalat, el octavo grupo industrial en Italia, cuenta con
cerca de 37.000 empleados repartidos en treinta países, por lo que el Ejecutivo
que preside Silvio Berlusconi ha asegurado que su primer objetivo será asegurar
la continuidad de la sociedad y la salvaguarda de los puestos de trabajo.
Con este fin el consejo de ministros aprobó hoy un decreto ley para ayudar a
las grandes empresas en dificultades -con más de 1.000 empleados y una deuda
superior a los 1.000 millones de euros- que recorta los tiempos de intervención
y permite el nombramiento de un comisario extraordinario con amplios poderes.
Al mismo tiempo se solicitará a la Comisión Europea que reconozca el estado de
crisis en el sector lácteo italiano para que se deroguen las limitaciones
existentes a las ayudas estatales a los ganaderos.
Según explicó hoy el ministro de Industria, Antonio Marzano, el decreto será
publicado en el Boletín Oficial del Estado -requisito indispensable para su
entrada en vigor- mañana, miércoles, y el objetivo de la iniciativa en el caso
de Parmalat es "salvaguardar el empleo, no a los accionistas ni a la
directiva". Marzano se había reunido previamente con los líderes de los
principales sindicatos italianos -Cgil, Cisl y Uil- para subrayar la posición del
Ejecutivo en defensa del empleo.
Aunque todavía no ha sido anunciado de forma oficial, la figura pensada como
comisario extraordinario es el propio presidente de Parmalat, Enrico Bondi, un
especialista en empresas en crisis y que fue nombrado al frente del grupo
alimentario la pasada semana en sustitución del fundador Calisto Tanzi.
Tanzi y una veintena de responsables de la sociedad están siendo interrogados
por la Fiscalía de Milán (norte) por "fraude y falsedad contable"
tras descubrirse la existencia de un agujero financiero que ha sido evaluado en
torno a los 7.000 millones de euros. De este dinero 3.950 millones proceden de
un documento "fantasma" en el que se había escaneado el logotipo de
Bank of America y en el que la financiera del grupo, Bonlat -con sede social en
las islas Caimán- había pretendido hacer creer en la existencia de esos fondos.
El resto del dinero serían bonos que Parmalat había hecho reflejar en sus
balances, pero en realidad eran inexistentes. Fuentes judiciales dijeron hoy que
se sospecha que algunas irregularidades del grupo provengan desde 1988, cuando
sufrió otra crisis.
La crítica situación financiera se puso de manifiesto la semana pasada, ya que
Parmalat debía haber hecho frente el día 17 al pago de cerca de 400 millones
por la compra de su filial brasileña.
La sociedad está presente en España (es la dueña de Clesa) y en la mitad de
América Latina (Brasil, Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay, Ecuador, Colombia,
Venezuela, México, Nicaragua y República Dominicana).
Es abastecida por miles de ganaderos que temen no cobrar los productos
vendidos, además de dedicarse a los zumos de frutas y la comida preparada. En
Italia procesa cerca de una octava parte del total de la producción lechera.
Las acciones de Parmalat tampoco cotizaron hoy en la Bolsa de Milán. Tras la
caída del lunes, cada acción vale poco más de cero euros, exactamente 0,11
euro. De momento, las acciones de Parmalat han abandonado el MIB30, el índice
de la bolsa de Milán que agrupa a los 30 títulos más capitalizados.
La crisis de la sociedad también ha originado un enfrentamiento entre el
gobernador del Banco de Italia, Antonio Fazio, y el ministro de Economía,
Giulio Tremonti, que ha afirmado que el primero debería haber vigilado con
mayor severidad los falsos avales bancarios presentados en el pasado por
Parmalat. El propio Tremonti ha definido la crisis de la firma italiana como el
"Enron europeo", en referencia al gigante estadounidense de la
energía que quebró en medio de un grave escándalo financiero hace dos años.
Clesa muestra su independencia a la crisis de
Parmalat
Por su parte, la compañía española Clesa resaltó que la única vinculación de
Parmalat consiste en que es la titular de las acciones de Clesa S.A., la matriz
del Grupo Clesa, e insistió en que "todas las actividades del Grupo, esto
es, aprovisionamientos, industriales, comerciales y financieras, son
independientes respecto de las de Parmalat, gozando de plena autonomía para
seguir desarrollándolas".
Añadió que "las garantías del Grupo Clesa han estado siempre basadas, y
seguirán estándolo, en la solvencia real de todos sus activos industriales y
comerciales, así como en su capacidad de generación de beneficios, como lo
demuestran los antecedentes de sus Cuentas Anuales y el significativo
incremento en los resultados positivos con el que se cerrará el presente
ejercicio".
Subrayó que todas las sociedades del Grupo "están cumpliendo sus
compromisos y es su propósito seguir cumpliéndolos", por lo que pidió a
"todos los que de una u otra forma tienen relaciones con Clesa", y en
especial a proveedores, clientes e instituciones de crédito, que mantengan su
confianza en la empresa.
La dirección de Clesa agradeció a la plantilla del Grupo su confianza e
insistió en que "toda su gestión está basada en el empeño de salvaguardar
la continuidad de los negocios y consecuentemente el de todos los puestos de
trabajo".
La Vanguardia 23 de diciembre de 2003