El escándalo se extiende a los otros miembros de la familia de Calisto Tanzi

LA VANGUARDIA - 30/12/2003

Milán. (Redacción y agencias.) – Enrico Bondi, actual presidente de Parmalat y gran experto en crisis empresariales, puede estar sopesando la posibilidad de pagar a los bancos acreedores con títulos de la compañía (aunque de momento las acciones están suspendidas por tiempo indefinido). Esto implicaría la salida, quizá definitiva, de la familia Tanzi del accionariado del grupo que fundó en el lejano 1961.

Los analistas explican que el excesivo endeudamiento de Parmalat (además de los presuntos “apetitos personales” de la cúpula directiva) pudo ser una de las causas que motivaron el ocultamiento de activos. Y gran parte de este endeudamiento procede de la política de diversificaciones realizadas por el grupo desde finales de los años ochenta en el sector de deporte y de turismo que ha beneficiado sobre todo a los dos hijos de Tanzi, Stefano y Francesca.

El primero estaba a cargo del equipo de fútbol de la ciudad, el Parma, que sin una recapitalización corre ahora el riesgo de irse a la quiebra, por mucho que se recurra a la venta de los jugadores más cotizados. Según informaban los medios de comunicación italianos, Parmalat financió de forma directa a lo largo de estos años las campañas de fichajes del club parmesano (en cuyas filas han jugado figuras como el ex barcelonista Stoickhov y los argentinos Verón y Crespo). Al parecer, incluso en el seno de la misma empresa había alguna voz discordante por los gastos elevados que suponía su implicación en el club.

En cuanto a Francesca, dirigía la empresa Parmatour, que Calisto Tanzi creó con la ayuda de una larga campaña de adquisiciones y con el objetivo de alcanzar el liderazgo de los operadores turísticos en Italia. Sin embargo, esta actividad nunca llegó a despegar y se agravó con la reciente crisis geopolítica y la caída de los márgenes de beneficio que afectaron a todo el sector.

De acuerdo con la fiscalía, entre 1999 y el 2000, Calisto Tanzi habría utilizado el dinero de Parmalat Finanziaria, sociedad cotizada en bolsa, para tapar los agujeros de la empresa de su hija por un monto que llegaría a los 4.500 millones de euros.

Los magistrados no han imputado a Stefano y Francesca, de momento, ningún cargo. Sin embargo, según los testigos, Stefano tenía conocimiento de las irregularidades del grupo aunque no desempeñara un papel activo en las decisiones. En cuanto a Francesca, lleva varios días encerrada en el chalet de la familia en la provincia de Parma y ha salido sólo para llevar un pijama a su padre, que continúa en la cárcel.

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