El ex contable de Parmalat acusa al fundador de ordenar falsificaciones
El administrador busca 100 millones para pagar salarios y facturas

Fausto Tonna, ex director financiero de Parmalat, dijo ayer que falsificó balances por orden directa de Calisto Tanzi, fundador de la empresa láctea italiana, sumida en una crisis gravísima. El encargado de salvarla, Enrico Bondi, busca cien millones de euros para tirar adelante.

MARÍA-PAZ LÓPEZ - 06/01/2004
Corresponsal

Roma. – El ex director financiero de Parmalat, Fausto Tonna, durante años brazo derecho del fundador del grupo alimentario italiano, Calisto Tanzi, le acusó ayer de ser el inductor de la maraña de falsificaciones de balances y documentos que han desembocado en el monumental agujero de entre 7.000 y 13.000 millones de euros de la compañía láctea. Ambos están en la cárcel, y Tonna salió ayer, escoltado por la policía, para ser interrogado en el tribunal de Parma.

Fuentes de la investigación citadas por medios italianos coincidían en poner en su boca una frase lapidaria: “Yo no hacía otra cosa que cumplir las órdenes que me venían dadas”, con la que el ex director financiero admite que falsificó balances, pero siempre por orden superior.

Desde la cárcel milanesa de San Vittore, Calisto Tanzi se disculpó y defendió a través de su abogado, Fabio Belloni. Según Belloni, el fundador de Parmalat le dijo: “Si me he equivocado, trataré de hacer lo posible por ayudar a superar las dificultades” y, de modo más específico, formuló un ofrecimiento en el que admite irregularidades pero insistiendo en que él no sabía nada de ellas: “Si hubiera cuentas en el extranjero, reconducibles a mi nombre y que no conozco, deben ser consideradas propiedad del grupo y Bondi está autorizado a cogerlas”. Enrico Bondi es el administrador extraordinario encargado de reflotar la compañía.

El escándalo alcanzó visos de dramatismo cuando el ex responsable financiero de Parmalat se dirigió a gritos a la prensa cuando entraba esposado en la oficina del fiscal de Parma: “Os deseo a vosotros y a vuestras familias una muerte lenta y dolorosa”. Fausto Tonna no realizó ningún otro comentario mientras era escoltado por la policía desde el coche hasta el despacho a través de una nube de periodistas, fotógrafos y cámaras de televisión. Este arrebato verbal ha sido su primera declaración pública en relación con el escándalo.

Además de Tanzi y de Tonna, se hallan en la cárcel otros seis detenidos por el caso; se trata de ejecutivos de Parmalat y de la auditora Grant Thornton. Hay un noveno mandato de arresto para Giovanni Bonici, ex presidente de la filial venezolana de Parmalat, quien sigue en Caracas.

Por su parte, Enrico Bondi, el administrador encargado de salvar la empresa, peregrinó ayer por varios bancos en Milán a la caza de fondos para tirar adelante. La línea de crédito necesaria para continuar la producción y pagar a los empleados y proveedores sería de entre 50 y 100 millones de euros. Bondi piensa también declarar insolventes otras tres ramas de la compañía (Parmalat Finanziaria, Eurolat y Lactis), para blindarlas de la reclamación de pagos de sus acreedores.

A su vez, la Consob (Comisión Nacional para las Sociedades y la Bolsa) pidió ayer a la justicia la anulación de los balances de Parmalat del ejercicio correspondiente al 2002. Calisto Tanzi, de 65 años, acusado de “asociación criminal” y “bancarrota fraudulenta”, admitió el pasado 30 de diciembre que había distraído 500 millones de euros de Parmalat para otras empresas de la familia; los 250 millones euros de Malta podrían formar parte de esa cantidad apartada para intereses personales.

La Vanguardia 6 de enero de 2004

 

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