El presidente de Parmalat admite haberse apropiado de 500 millones


Los administradores alertan de que el agujero en las cuentas se dispara

LA CRISIS DE UN GIGANTE AGROALIMENTARIO EUROPEO

Más que como empresa, Parmalat actuaba como una organización criminal. Es lo que sostienen los jueces instructores que investigan la crisis del octavo grupo italiano, la lactaria Parmalat. Su fundador, Calisto Tanzi, que sigue detenido, reconoció ayer haber desviado 500 millones de euros en su beneficio personal.

Ante el escándalo, el ex director financiero habría ordenado destruir a martillazos los PC para ocultar pruebas

PIERGIORGIO M. SANDRI - 30/12/2003
Barcelona

El jefe de una estructura criminal. Así era, en realidad, Calisto Tanzi, ex presidente y fundador del grupo lechero Parmalat, actualmente en suspensión de pagos. Para los magistrados de Milán y Parma, que investigan lo que el “Financial Times” describía ayer como “un escándalo financiero peor que el de Enron en Estados Unidos”, Tanzi estaba a la cabeza de “una asociación que tenía como objetivo cometer varios delitos destinados a ocultar la precariedad financiera de la empresa”.

Para los fiscales, el empresario parmesano supuestamente dirigía una auténtica banda, formada por otros nueve colaboradores, que habrían sido responsables de una estafa colosal en la que Tanzi se habría beneficiado personalmente del dinero. Tanzi reconoció ayer ante el juez haberse quedado unos 500 millones de euros que pertenecían a varias compañías de su emporio. El abogado de Tanzi, Fabio Belloni, confirmó estas declaraciones de su cliente: “Ha admitido que desvió fondos”.

Los fiscales ya están en busca de un hipotético “tesoro” escondido por Tanzi en Ecuador, último país que visitó el empresario italiano antes de ir entre rejas el pasado fin de semana.

En esta supuesta asociación criminal, Tanzi contaba con varios directivos del grupo, entre los que destaca el antiguo director financiero Fausto Tonna, dos miembros de la auditora Grant Thornton, tres consejeros del grupo y un consultor legal afincado en Estados Unidos. Al parecer, Tanzi daba las órdenes de manipular las cuentas y los demás cumplían. Según el juez instructor de Milán, Guido Piffer, “tenía un conocimiento total de los mecanismos fraudulentos en el interior de la empresa y ha instigado y avalado su actuación”. Luciano Del Soldato, que sucedió a Tonna como director financiero, cuenta al magistrado que “Tanzi, después de asegurarme de que estaba muy cerca de encontrar una solución, me instó a proseguir en las actividades de falsificación, ya que el sistema estaba muy bien organizado”.

Según esta versión, el maquillaje de las cuentas se elaboraba directamente en uno de los despachos del grupo en Parma, pero se elegían los paraísos fiscales en el Caribe y en el estado norteamericano de Delaware como sede de las sociedades pantalla en las que hacer figurar activos inexistentes. Por ejemplo, con la ayuda de simples escáneres, se había reproducido el logo del Bank of America para certificar cuentas bancarias falsas. La red estaba tan desarrollada que, cuando antes de Navidad empezó a estallar el caso, Del Soldato habría dado la orden a unos contables de “destruir los ordenadores a martillazos para ocultar las pruebas”, según contaba ayer el diario “La Repubblica”.

Mientras tanto, la posición de Tanzi empeora con el pasar de las horas. Los jueces de Milán, coordinados por Francesco Greco, le imputaron ayer otro cargo: haber divulgado falsas informaciones en los mercados para sostener los cursos bursátiles. De confirmarse las distintas acusaciones, Tanzi, de 65 años, corre el riesgo de pasar los próximos 15 en la cárcel.

Por su parte, el actual presidente de Parmalat, Enrico Bondi, sigue con sus intentos para salvar el grupo de la quiebra. Bondi informó ayer que el agujero en las cuentas del grupo a 31 de diciembre de 2002 era de 8.200 millones de euros, pero los analistas creen que a estas alturas ya supera los 16.000 millones, lo que equivale, para que se tenga una idea, a casi el 1% del PIB del conjunto de Italia.

Después de declararse insolvente, Parmalat ha anunciado que no podrá rembolsar los créditos más antiguos pero que se asegurará la producción ordinaria de leche y que se pagará a los suministradores.

La Vanguardia 30 de diciembre de 2003

 

VOLVER A LA PÁGINA DEL CASO PARMALAT