Francesco Greco, un fiscal de Manos Limpias, investiga las cuentas de la alimentaria Parmalat

LA VANGUARDIA - 24/12/2003

BARCELONA. (Redacción.) – El fiscal encargado de seguir el rastro de los miles de millones de euros perdidos que han dado nombre al caso Parmalat no es un fiscal cualquiera. Francesco Greco formó parte, junto con el magistrado Antonio Di Pietro y otros dos compañeros, Gerardo Colombo y Piercamillo Davigo, del “pool” de Milán que con la operación Manos Limpias sacudió al mundo político y económico de la Italia de los escándalos y las comisiones ilegales, la “Tangentópolis” de principios de los años 90.

Francesco Greco, especializado en delitos financieros, fue también el fiscal encargado de investigar el consorcio Finninvest de Silvio Berlusconi, y aseguró haber topado con “la caja fuerte oculta” del grupo en la empresa All Iberian, con sociedades en paraísos fiscales, aunque el primer ministro negaba cualquier vinculación.

Y si ahora es Parmalat, la mayor empresa alimentaria del país, la que protagoniza una sonada crisis financiera, hace diez años fue otra empresa de alimentación, Montedison, la que destapó el escándalo de las comisiones ilegales que convirtió Manos Limpias en un torbellino que derribó a la clase política italiana.

Las pesquisas destaparon el desvío de 150.000 millones de liras (casi 12.000 millones de pesetas de entonces) hacia los partidos y dirigentes políticos italianos, a raíz de la creación de una alianza industrial fallida entre el grupo privado Ferruzzi-Montedison (empresas eléctricas, alimentarias y farmacéuticas) y el Instituto Nacional de Hidrocarburos (ENI).

Un escándalo, denominado Enimont, que derivó en condenas de cárcel para algunos de los principales líderes políticos –Bettino Craxi, Forlani, Bossi y varios ex ministros–. Y que tuvo un final peor para Raul Gardini, patrón del imperio italiano Ferruzzi-Montedison, que en 1993 se suicidó tras ser arrestado por los magistrados de Manos Limpias: el empresario “tiburón” prefirió un balazo antes que ir a la cárcel.

Entre otras empresas, Montedison había comprado en España las aceiteras Koype y Elosúa, y la farmacéutica Antibióticos, en 1987, una famosa y polémica operación de compra, a precio de oro, al binomio Juan Abelló-Mario Conde. Para averiguar si en esas operaciones se desvió dinero a Suiza para pagar comisiones, Manos Limpias mandó a sus fiscales a investigar a España, aunque finalmente la justicia italiana se desentendió del tema.

Tirando del hilo de la financiación ilegal de los partidos, los fiscales de Manos Limpias organizaron una de las operaciones judiciales más gigantescas de la historia italiana. Algunos de sus más importantes empresarios, como Carlo de Benedetti (Olivetti), Cesare Romiti (Fiat), o Paolo Berlusconi (hermano de Silvio) fueron interrogados.

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