Parmalat Francia teme la repercusión sobre su agricultura
El ex
jefe de Gobierno socialista Laurent Fabius pidió ayer al primer ministro
francés, Jean Pierre Raffarin, que «intervenga de urgencia para evitar las catastróficas
consecuencias en Francia de la quiebra fraudulenta» del grupo agroalimentario
Parmalat. En una pregunta escrita, el diputado del departamento de
Seine-Maritime subrayó que «parte de las actividades» de este grupo «afectan a
los productores franceses de leche, que se ven privados repentinamente de
cualquier ganancia». Según Fabius, el «Grupo Lácteo Los Pirineos (GLP) está
amenazado de quiebra». Más de un centenar de productores de leche en cuatro
departamentos franceses del suroeste no serán pagados, según informó GLP,
empresa de la que Parmalat es uno de sus principales clientes. Fabius «pide al
primer ministro que actúe de inmediato, junto a los poderes públicos europeos,
para que se asegure el mantenimiento de la recolección de leche y proteger los
ingresos de los productores afectados».
Confianza en Clesa
El Grupo Clesa, filial española de la italiana Parmalat, aseguró ayer que la empresa está cumpliendo todas sus obligaciones con las entidades financieras y los proveedores, por lo que pidió un voto de confianza en su gestión y que se diferencie su situación de la del propietario de sus acciones. El director general de Clesa, Celestino García Benito, subrayó que la empresa es rentable y que el beneficio neto en 2003 alcanzará los cinco millones de euros, frente a los 2,3 millones de 2002, por la conclusión de las amortizaciones de anteriores adquisiciones. García resaltó que Clesa es financieramente independiente, por lo que los trabajadores de la láctea están tranquilos. Clesa está centrada en continuar con su negocio y en seguir generando valor a ese paquete accionarial, añadió García Benito.
La Razón 30 de diciembre de 2003