Puleva,
Pascual y SOS muestran escaso interés ante la probable venta de Clesa por
Parmalat
MARIBEL NÚÑEZMADRID.
La multinacional italiana Parmalat agotará
los 180 días que tiene para presentar el plan de viabilidad de la empresa, que
podría incluir la venta de Clesa
Las
principales empresas lácteas españolas han puesto de manifiesto su escaso
interés por una posible operación de compra de Clesa en el caso de que Parmalat
decida deshacerse de la empresa española de la que posee el 100% de las
acciones.
Esta
situación, el desinterés por una empresa que puede ponerse a la venta, suele
ser habitual entre los posibles compradores como estrategia para conseguir un
precio más bajo en el caso de que al final se abra la negociación para vender.
Fuentes
de Ebro Puleva, la primera empresa láctea española por volumen de litros
comercializados, consideran para empezar que Clesa, de momento no está en venta
y que, en caso de estarlo, «nosotros no estaríamos interesados, ya que nuestro
principal objetivo es la innovación, por lo que Clesa no da el perfil de
empresa en la que podríamos estar interesados».
Nuevas marcas y yogures
Ebro
Puleva cuenta en la actualidad con varias marcas de leche, además de la de
Puleva, ya que hace unos años compró las marcas Leyma (Galicia), Ram
(Cantabria) y El Castillo (Cataluña), por lo que de momento la fase de
incorporar nuevas marcas a su cartera no se contempla.
Fuentes
del mercado, por el contrario, barajan la posibilidad de que Ebro Puleva
pudiera entrar en el negocio de los yogures frescos de la mano de un acuerdo
con Clesa en el caso de que la empresa presidida por Arturo Gil al final se
ponga a la venta por líneas de negocio. En cualquier caso, el mercado de los
yogures en España es bastante maduro y en un 50% está en manos de Danone,
frente al 5% que tiene Clesa, por lo que quien se haga con la cuota de Clesa en
yogures lo tendrá bastante difícil para conseguir arañar porcentaje a la
multinacional Danone. Ebro Puleva cuenta en la actualidad con una línea de
yogures líquidos en el mercado.
En
el grupo Pascual, por su parte, Ricardo Oñate, secretario general de este grupo
alimentario que tiene la tercera posición en el ranking de producción láctea en
España, asegura tajante que su empresa no acudiría a una posible venta de
Clesa. Una de las razones que argumenta Oñate es que en estos momentos su
empresa se encuentra en un proceso de fuerte inversión con la planta que está
construyendo en la localidad barcelonesa de Gurb para la elaboración de leche y
biofrutas, instalación a la que ha destinado 33 millones de euros.
El
hecho de que el grupo Pascual no tenga yogures frescos en su cartera de
productos ha hecho pensar, al igual que en el caso de Ebro Puleva, que ésta
pudiera ser una opción para encajar Pascual y Clesa. Oñate, sin embargo,
descarta esta posibilidad ya que desde su punto de vista «el yogur de corta
duración es una complicación para los consumidores, ya que los tienen que
comprar de cuatro en cuatro porque caducan».
Sinergias
Este ejecutivo de Pascual considera que una posible
suma de esta compañía más Clesa no llevaría a su empresa a ninguna sinergia, ya
que Pascual ya cuenta con sus propias fábricas, su red de recogida y de
distribución de leche.
Otra de las posibilidades que se han barajado es que
el grupo SOS, que últimamente se ha dedicado a ampliar su catálogo de productos
con la compra de empresas marquistas como fue el caso de Koipe, pudiera optar a
ampliar su línea de productos con una láctea.
Pero fuentes de este grupo alimentario han asegurado
que Clesa no encaja en su línea de negocio porque no es una primera marca y,
además, no es alimentación seca, actividad en la que ellos basan su negocio,
por lo que cualquier operación de compra fuera de este área les supondría un elevadísimo
coste en logística y distribución, ya que supondría entrar en las líneas de
frío.
Otra de las empresas que podría optar de manera
natural a comprar Clesa sería Capsa (Corporación Alimentaria Peñasanta), pero
esta empresa, que está mayoritariamente en manos de sus socios ganaderos, está
todavía en proceso de digerir los problemas que tuvo el año pasado a raíz de
los conflictos entre los socios y el equipo directivo, por lo que parece que no
atraviesa por su mejor momento en cuando a cohesión interna que se pudiera
traducir en compras en el mercado.
Además de las empresas, los que se han manifestado
sobre la situación de Clesa han sido Manuel Carlón, secretario general
de la Federación Española de Productores de Leche (Fepac), quien ha señalado
que «los ganaderos prefieren que continúe Arturo Gil, que hasta ahora ha
conseguido que la láctea se mantenga en beneficios, antes de que caiga en manos
de grupos que practican la ingeniería financiera».
En cuanto a pagos, Clesa, según Carlón, mantiene la
misma excelente relación que tenía con los ganaderos. En cualquier caso, el
representante de los ganaderos ha mostrado su preocupación ante el cambio de
discurso de los representantes de Clesa, que han pasado de hacer alarde de la
independencia económica de Parmalat, en los días inmediatamente posteriores a
conocerse el agujero financiero de 10.000 millones de la empresa italiana, a
asegurar que hay grupos interesados en su compra.
En este contexto, las declaraciones efectuadas por
el actual presidente de Clesa, Arturo Gil, en las que aseguraba que está
dispuesto a comprar la empresa a sus actuales propietarios en el caso de que la
pusieran a la venta, cobran especial interés ya que, en este momento, es la
única persona que ha reconocido abiertamente estar dispuesto a comprar.
Se da la paradoja además de que fue él mismo quien
vendió en 1998 el 63% de Clesa a Parmalat por 67,4 millones de euros, aunque la
multinacional italiana elevó después su porcentaje hasta el 100%.
Siete fábricas
La filial del grupo Parmalat para el mercado español
cuenta con siete fábricas situadas en Madrid, Burgos, León, Caldas de Reis
(Pontevedra), Utebo (Zaragoza), Barcelona y Alicante. La empresa facturó 242
millones de euros en 2002 y tuvo un resultado neto de 2,32 millones.
Por su parte, los actuales directivos de Parmalat en
Italia agotan el plazo de 180 días que se dieron para presentar el nuevo plan
de viabilidad de la empresa y que podría suponer la venta de Clesa y de otras
filiales para intentar conservar los puestos de trabajo que la multinacional
tiene en Italia.
ABC, 19 de enero de 2004