Pagar más a cambio de unos cuantos minutos
Uno
de cada cuatro españoles se considera pobre en tiempo y ello condiciona sus
hábitos de consumo
Si en 2000 cada hogar realizaba 25 visitas al mes para llenar la cesta de la compra, en 2003 sólo hacía 20
El 59% de los responsables del hogar declara que no tiene tiempo para cocinar
Mayte Rius - 20/06/2004
Ahorrar tiempo se ha convertido en un objetivo prioritario para muchas familias
españolas, más importante incluso que el ahorro económico. Y es que el nuevo
grupo social de “pobres en tiempo” reúne ya al 25% de la población española, y
sus integrantes están dispuestos incluso a gastar más si a cambio ahorran unos
minutos en el momento de hacer la compra, la comida o la limpieza. Es el
consumo de conveniencia.
La incorporación generalizada de la mujer al mundo laboral, la mayor renta
disponible y la oferta creciente de productos de ocio ha provocado que un
amplio sector de la población viva con la sensación permanente de que le falta
tiempo para todo aquello que debe o quiere hacer. El tiempo, que antes ya era
importante, se ha convertido en un factor clave en la vida de las personas, y
se ha generado la necesidad “de hacer lo mismo en menos tiempo”.
Y ese intento de optimizar el tiempo está teniendo notables consecuencias en la
manera de trabajar, de vivir y, sobre todo, de consumir, según se aprecia en el
estudio de actitudes de los españoles TNS LifeSTYLES
realizado por la empresa especializada en información de mercados TNS Worldpanel. No se trata de cambios aislados o particulares,
porque cuando uno de cada cuatro españoles se declara “pobre en tiempo” la
modificación de sus actitudes acaba teniendo repercusión en el conjunto de la
sociedad.
El primero de los cambios que ha detectado TNS Worldpanel
afecta a la manera de comprar. “Hacer la compra está cambiando. El consumidor
español no sólo continúa reduciendo el número de veces que visita las tiendas
para hacer sus compras de alimentación y droguería, sino que además cada vez
quiere dedicar menos tiempo a cada visita”, comentan los autores del estudio.
Si en el 2000 cada hogar realizaba una media de 25 visitas al mes para llenar
la cesta de la compra, en el 2003 sólo hicieron 20. Eso sí, para ir menos
veces, el carro de la compra cada vez se llena más: de los 7,6 artículos y 10,3
euros con que se saldaba cada compra en el año 2000 se ha pasado a 8,8
artículos y 14,2 euros en 2003.
Pero los cambios no afectan sólo a las veces que se va a comprar, sino también
a lo que se adquiere. En su lucha contra el tiempo, los consumidores buscan
productos cómodos de preparar, fáciles de utilizar o de consumo inmediato. La
aspiración es que lavar, limpiar, planchar o cocinar sea lo más simple y rápido
posible, aunque para ello haya que pagar más porque las rentas de muchas
familias son ahora mayores por el hecho de entrar dos sueldos en la mayoría de
las casas. Según TNS LifeSTYLES, prácticamente seis
de cada diez responsables de hogar se muestra dispuesto a pagar un sobreprecio
por productos que les faciliten las tareas domésticas. Y es que en los dos
últimos años ya son menos de la mitad las amas/amos de casa que declaran que
les gustan las tareas del hogar, al tiempo que también son muchos menos
aquéllos a quienes les preocupa tenerlas hechas.
Algo similar ocurre a la hora de meterse en la cocina. “Cuando estamos en casa
evitamos perder tiempo en tareas de preparación, y el 59% de los responsables
del hogar dicen que no tienen tiempo para cocinar”, explican fuentes de TNS.
Según sus estudios “aquellos hogares que declaran no tener tiempo para cocinar
gastan en platos preparados deshidratados un 33% más que el promedio de
hogares, un 27% más en bollería salada y un 21% más en cereales”. Las pastas
frescas, el pan de molde, la charcutería y los quesos envasados, por citar
algunos ejemplos, forman parte de la cesta habitual de estos hogares.
José Luis Nueno, profesor del IESE y gran
especialista en tendencias de consumo, ya llamaba la atención hace unos meses
–en el estudio La naturaleza del gasto. El consumo en España: un análisis a
360º–, sobre el creciente peso que están adquiriendo los productos “que
proporcionan conveniencia a los consumidores, eliminando la necesidad de
prepararlos y facilitando el aprovisionamiento rápido y el consumo
fraccionado”. Nueno advierte que esta tendencia irá a
más: “el consumidor cada vez tendrá menos tiempo porque tendrá que trabajar más
en un sistema con muchas personas dependientes y pocas ocupadas (...) Además,
las mujeres asumirán más responsabilidades en las empresas y esto disminuirá,
sin duda, el tiempo en el hogar, por lo que el valor del tiempo aumentará.
Cocinar no será una actividad muy popular en la mayoría de las familias
españolas, al menos durante la semana”.
Ello no significa que las familias se conformen con cualquier cosa para comer.
Al consumidor le preocupa cada vez más llevar una dieta “saludable”, y de ahí
que esté creciendo el gasto en verduras y hortalizas frescas y productos como
los bífidus o los edulcorantes.
La teoría de
Gary Becker
La vinculación entre tiempo y consumo de los hogares ya fue planteada por el premio Nobel de Economía de 1992, Gary S. Becker, a mediados de los sesenta. Becker señaló que la cantidad de bienes a disfrutar por una familia está limitada por su poder adquisitivo y por los tiempos de consumo, con una relación de dependencia entre ambas restricciones derivada del tiempo de trabajo remunerado: a mayor cantidad de horas de trabajo, mayor poder adquisitivo pero también menor disponibilidad de tiempo de consumo. Sobre esta base, Becker sostuvo que el coste del consumo es la suma del precio de los bienes y del salario que se deja de percibir al sustituir trabajo por tiempo de consumo. Y el valor del tiempo dedicado a ocio sería exactamente igual al salario que se deja de cobrar.
21% gasto en
sábado
Seis de cada diez visitas al mercado
o hipermercado se realizan de lunes a jueves, y las cuatro restantes de viernes
a domingo.
No obstante, el 21% del gasto semanal se realiza en sábado,
día que concentra las compras de abastecimiento, según el estudio de TNS Worldpanel.
El 64 % compra contento
A pesar de que los consumidores
destinan cada vez menos tiempo a abastecer su despensa, todavía son mayoría (el
64%) los que aseguran que les gusta hacer la compra. Eso sí, hace dos años, el
porcentaje de quienes disfrutaban comprando era del 70,2%, según el estudio
realizado por TNS.
La Vanguardia, 20 de junio de 2004