CC.OO. y UGT creen que la legislación actual no permite autorizar el cierre de Samsung


La empresa coreana necesita el permiso de la Generalitat para despedir a la plantilla

LA DESLOCALIZACIÓN INDUSTRIAL. Reacciones a la marcha de multinacionales

“Una cosa es que una empresa decida cerrar y otra que lo pueda hacer porque hay una legislación que cumplir”, coincidieron ayer en señalar Joan Coscubiela y Josep Maria Álvarez. CC.OO. y UGT advirtieron que Samsung no cumple los requisitos previstos en el Estatuto de los Trabajadores para despedir a su plantilla.

Coscubiela y Álvarez opinan que la empresa sólo tiene dos alternativas: reconsiderar el cierre o pactar con los trabajadores

DOLORS ÁLVAREZ - 20/01/2004
Barcelona.


Joan Coscubiela, secretario general de CC.OO. de Catalunya, y su homólogo de UGT, Josep Maria Álvarez, advirtieron ayer que la legislación actual no permite autorizar el expediente de regulación de empleo necesario para cerrar la planta de Samsung, porque es una empresa que obtiene beneficios y que lo único que pretende es una reubicación geográfica con objeto de maximizar la rentabilidad. La autorización de la Generalitat es preceptiva a menos que se alcance un acuerdo con los sindicatos. El cierre significará el despido de 480 trabajadores fijos y 150 temporales.

“No entra dentro de los supuestos que prevé el Estatuto de los Trabajadores”, dijo Coscubiela, quien destacó que “cuando una multinacional decide cerrar una planta no significa necesariamente que pueda hacerlo”. Explicó, además, que los argumentos que hasta ahora ha dado Samsung no justifican el cierre “ni con la legislación española en la mano ni con las normativas europeas”.

También Josep Maria Álvarez se mostró convencido de que “la Generalitat no puede aprobar el expediente” y que, por tanto, Samsung sólo tiene dos alternativas: “O bien reconsiderar el cierre o bien ejercer su responsabilidad social, con la recolocación de los trabajadores”.

En la documentación presentada el viernes por Samsung a los sindicatos se insistía sobre todo en la caída de los márgenes de negocio, por la bajada de los precios de productos como los DVD o los teléfonos móviles. La empresa avanzaba que, de seguir así, habría entrado en pérdidas, aunque hasta ahora haya obtenido beneficios. En estos momentos, los asesores jurídicos ultiman toda la argumentación legal con el objetivo de presentar el expediente de regulación a finales de semana.

El caso Samsung no sólo ha avivado la inquietud por la deslocalización de industrias hasta ahora clave para Catalunya. También ha levantado una polémica sobre las ayudas públicas para atraer inversiones. “El sistema debe ser transparente, y no como hasta ahora –dijo Álvarez–. Hay que controlar que las ayudas se destinen realmente para lo que fueron concedidas y no como en el caso de Samsung que se dieron para I+D y en la planta no ha habido ningún desarrollo tecnológico.” “Eso son subvenciones encubiertas, añadió. Lo mismo que las subvenciones para la compra de terrenos, que no digo que no se deban de dar, pero que hay que establecer una serie de cautelas para evitar que, pasado un tiempo, la empresa cierre y encima haciendo negocio inmobiliario”.

Coscubiela propuso unas nuevas “reglas del juego” en la política destinada a favorecer la implantación de industrias, lo que incluiría una reducción de las subvenciones directas y una mayor atención al entorno competitivo y a las infraestructuras. Tras calificar de “feudal” la organización de Samsung, que ha hecho todo lo posible para impedir la representación sindical en la empresa, el líder de CC.OO afirmó que deberían públicas todas las ayudas que ha recibido la multinacional coreana para que lo sepan “los trabajadores y los competidores”.

La Vanguardia, 20 de enero de 2004

 

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