Samsung afirma para justificar el cierre que habría entrado en pérdidas en el 2004
La firma coreana renunció a
terrenos que la Generalitat le había reservado
Sólo con fuertes inversiones se habría salvado la planta
de Palau-solità
La
plantilla se reincorpora al trabajo y los sindicatos estudian un plan de
protestas
JUDIT
PERMANYER - 17/01/2004
Palau-Solità i Plegamans. – La dirección de Samsung justificó ayer el cierre de
la planta de Palau-Solità i Plegamans asegurando que en estos momentos la
planta no pierde dinero, pero que muy probablemente habría empezado a tener
pérdidas este mismo año debido a un problema de costes. Es una justificación
que no satisface al comité de empresa de Samsung, que ayer se resistía a
aceptar el cierre.
Sang Heung Shin, presidente de Samsung Electronics Iberia, acompañado de sus
asesores legales, mantuvo ayer la primera reunión con los representantes sindicales
después del anuncio de cierre. En ella se avanzaron los argumentos económicos
que se incluirán como documentación en el expediente de regulación de empleo,
que la compañía prevé presentar la próxima semana. Principalmente, las
abultadas diferencias salariales entre España, los países del este de Europa y
China.
Las explicaciones no convencieron, sin embargo, al comité de empresa. “La
empresa no pierde dinero”, insistió ayer el presidente del comité de empresa,
Juan Partera, quien reiteró su oposición al cierre. “Dice que es más barato
marcharse”, explicó. Reconoció que la empresa “ha hablado de recolocación
mediante una compañía, pero hay muchas mujeres que están embarazadas y con
reducción de jornada que creemos que será muy difícil que encuentren trabajo”.
El comité explicará hoy al resto de la plantilla el resultado de la reunión en
una asamblea que tendrá lugar en Sabadell, en la sede del sindicato UGT.
Un grupo de ocho alcaldes del Vallès Occidental y el Oriental y el presidente
del consejo comarcal pidieron ayer a la dirección de Samsung que “reconsiderara
el cierre” en una moción conjunta aprobada durante un pleno extraordinario
celebrado en Palau. Los alcaldes emplazaron a la Generalitat a agotar todas las
vías de negociación posibles y mostraron su solidaridad con los trabajadores y
algunos de los miembros del comité de empresa, que abandonaron la reunión con
la dirección para citarse con los alcaldes.
La alcaldesa de Palau, Teresa Padrós, reveló ayer que algunas empresas de la
localidad se habían ofrecido ya para recolocar al personal, “conocedoras de la
alta calificación de los técnicos y especialistas que trabajan en Samsung”,
explicó. Una cuestión que Óscar Rúbies, miembro del comité de empresa, quiso
reafirmar al destacar que “hay que reconocer el esfuerzo de Samsung por formar
y especializar a los trabajadores”.
La alcaldesa dijo que “de los errores se aprende” y lamentó que “si en su
momento en los contratos con las empresas hubiera habido cláusulas para que su
marcha fuera difícil, ahora estarían ligadas y no pasaría esto”. El presidente
del consejo comarcal, Josep Vilaró acordó ayer con representantes de los
agentes sociales –las patronales Cecot, el Centre Metal·lúrgic y el Gremio de
Fabricantes de Sabadell– y de los municipios la creación de una mesa de debate
a través del Pacto Territorial de Ocupación del Vallès Occidental y el del
Vallès Oriental para abordar la situación y evitar que se vuelva a repetir en
otros casos.
Según fuentes cercanas a la empresa, Samsung sólo tenía dos alternativas:
apostar por la planta catalana con una fuerte inyección de recursos para
fabricar productos más tecnológicos, o cerrarla para reducir costes. La
deslocalización ha sido la apuesta elegida. Hacia China se desplazará todo lo
referente a telefonía móvil y a Eslovaquia, el resto de los productos. Para
España, representa la pérdida de 480 empleos fijos y 150 temporales.
Según Elías Ruano, representante del metal de CC.OO. en el Vallès, los
representantes de la empresa dejaron claro ayer que “no hay nada que hablar
sobre la decisión de cierre, porque es una orden del grupo, que nosotros
tenemos que llevar a cabo”.
De hecho, Samsung dejó de invertir en Catalunya sólo un año después de haber
inaugurado la factoría que ahora clausura. Hace tres meses, la Generalitat
recuperó 10 hectáreas de terreno que desde hace más de cinco años tenía
reservadas y que eran de titularidad pública. La compañía realizó esta reserva
con vistas a una futura ampliación de sus instalaciones, que nunca llegó. Según
fuentes de Samsung, la planta de Palau-Solità i Plegamans ocupa actualmente una
superficie construida de 11,2 hectáreas.
La normalidad aparente volvió ayer a la fábrica y la plantilla acudió al
trabajo más por obligación que por ganas. Veinticuatro horas después del
anuncio oficial de cierre, muchos no se lo acababan de creer. No hacía ni un
mes que la empresa les había invitado a la cena de Navidad por todo lo alto en
el hotel Princesa Sofía, y repartió regalos entre los trabajadores del estilo
de diez pantallas gigantes de televisión. “Con lo que cuestan”, comentaban los
trabajadores.
Mientras tanto el presidente del comité de empresa confiaba en “no tener que
movilizarnos”. Un grupo de empleadas recogía las pancartas que habían empezado
a aparecer en la entrada de la planta desde primera hora de la mañana, y en el
cambio de turno, a las dos del mediodía, se manifestaban espontáneamente ante
las puertas de Samsung.
Desde los sindicatos mayoritarios, UGT y CC.OO., se estudia la convocatoria de
protestas, aunque con la voluntad de hacer proceso gradual de protestas en
función de cómo avancen las negociaciones. “Nos moveremos a todos niveles, aún
no tenemos que dar nada por perdido”, afirmó Ruano, a pesar de que remarcó que
“respetaremos siempre la voluntad última de los trabajadores de Samsung”.
No se ha empezado todavía a hablar de indemnizaciones, aunque en medios
cercanos a la empresa se reconoce que lógicamente deberán situarse en la banda
alta de la legislación (por despido improcedente corresponden 45 días por año
trabajado). Empresa y sindicatos acordaron que en unos días se hará entrega de
la totalidad de los informes, y en función de éstos se negociarán las
condiciones de los despidos.
El ajuste, que implica el cierre de las plantas de producción en España y en el
Reino Unido, ha sido bien recibido en la bolsa: Samsung registró ayer una de
las mayores subidas de la bolsa de Seúl, un 1,1%. Una subida que reflejaba
también la mejora de los resultados del grupo coreano, que en el cuarto
trimestre ha registrado una mejora de sus beneficios del 24%.
La Vanguardia, 17 de enero de 2004