Samsung dice que cierra
la planta para evitar pérdidas de 12,6 millones
La empresa coreana presenta
un expediente para despedir a 434 personas
EL DEBATE SOBRE LA DESLOCALIZACIÓN INDUSTRIAL
Anticiparse a unas pérdidas que podrían haber tenido consecuencias
graves e irreversibles para otras sociedades del grupo. Ese es el principal
argumento de Samsung para cerrar su planta española. Ayer la empresa coreana
presentó el correspondiente expediente de extinción de contratos, que los
sindicatos rechazan.
Los
sindicatos dicen que el desmantelamiento de la fábrica no está justificado y
que el expediente no se puede aprobar
DOLORS
ÁLVAREZ - 24/01/2004
Barcelona. – Samsung argumenta que el cierre de su planta de Palau-solità i
Plegamans forma parte de una “ofensiva preventiva” para anticiparse a las pérdidas que, según
dice, podrían llegar a 12,6 millones de euros en el periodo 2004- 2006. Ese es
el principal argumento incluido en el expediente de extinción de contratos
presentado ayer ante la Conselleria de Treball para despedir a 434 empleados
fijos.
El cierre afectará también a por lo menos otras 140 personas de empresas de
trabajo temporal (ETT). Quedan excluidos, en cambio, los 198 empleados de la
red comercial, según puntualiza la documentación entregada.
La multinacional coreana justifica la decisión por razones económicas y
organizativas y dice que, de no tomar medidas, las pérdidas que habría generado
la planta podrían tener consecuencias gravísimas e irreversibles para otras
sociedades del grupo. Explica, además que, para ser viable, la planta de Palau
necesitaría fortísimas inversiones en tecnología, unas inversiones que el grupo
ha preferido concentrar en otros países por motivos de rentabilidad. Todo lo
referente a la telefonía móvil se desplaza a China, y el resto de productos de
Palau, a Eslovaquia, en una reorganización que supone también el cierre de una
planta en el Reino Unido.
El desplazamiento de producción hacia China y Eslovaquia –prosigue la
argumentación de la compañía– permite reducir los costes, no únicamente los
laborales, y, en consecuencia, los precios de los productos para mantener la
competitividad en un mercado tan agresivo como es el de la electrónica de
consumo. La documentación del expediente, que suma más de ochocientos folios,
incluye varias sentencias que avalan reducciones de plantilla por causas
organizativas en empresas que presentan beneficios.
De momento, en el expediente no se avanza una oferta seria de indemnizaciones.
Sólo se dice que la empresa está dispuesta a mejorar lo previsto en el Estatuto
de los Trabajadores para despidos por causas económicas: 20 días por año
trabajado con un máximo de 12 mensualidades. También explica que ha contactado
ya con varias empresas especializadas en recolocación de trabajadores
–“outplacement”– con objeto de facilitar una salida a los afectados. La mayor
parte son mujeres: 280 de los 434 afectados.
“Ese llamado plan social es un insulto a la inteligencia”, afirmó Vicenç
Rocosa, responsable de la federación del metal de Comisiones Obreras de
Catalunya, que también insistió en que en el expediente no quedan justificadas
las causas económicas, técnicas ni organizativas del cierre. Para CC.OO., es
inaceptable que el “cierre se plantee como una medida preventiva”. Joan
Portera, de UGT y presidente del comité de empresa, también rechazó ese
argumento de futuras pérdidas. El próximo lunes se prevé iniciar las
negociaciones, mientras que en paralelo los sindicatos estudian la convocatoria
de movilizaciones.
Desde que comunicó oficialmente su cierre, el pasado 15 de enero, Samsung ha
venido insistiendo en que hasta ahora ha obtenido beneficios en España, pero
cada vez en cifras más reducidas. De los 4,6 millones del año 1999, se pasó a
los 4,5 millones en el 2000, a 3,41 en el 2001 y a 2,38 en el 2002.
El caso Samsung no sólo ha desatado con crudeza el debate sobre la
deslocalización industrial, sino que también ha puesto en entredicho la
política de ayudas públicas. Principalmente, las destinadas a facilitar la
adquisición de suelo por debajo de los precios de mercado. Según fuentes
cercanas a la empresa, Samsung estima en 10 millones de euros el valor
inmobiliario actual de su planta de Palau. En su día, los terrenos –propiedad
del Institut Català del Sòl– le costaron aproximadamente 825.000 euros.
La Vanguardia 24 de enero de 2004