Si corres, no conduzcas
Las multas por exceso de
velocidad han aumentado un 55% en Catalunya
EL DRAMA DE LOS
ACCIDENTES
Trànsit insiste en reclamar el carnet por puntos
Según el informe anual del Servei Català de Trànsit, el objetivo del Pla de Seguretat Viària se está cumpliendo: la cifra de víctimas mortales ha descendido en Catalunya en un 11,6%. Sin embargo, todavía se sobrepasan los límites de velocidad
SERGIO
HEREDIA - 19/12/2003
BARCELONA. – Un puñado de datos invita a un optimismo “moderado”. En el último
año, en Catalunya se ha reducido la cifra de muertes
en la carretera (un 11,6%) y de siniestros mortales (5%); se están cumpliendo
con creces los objetivos del Pla de Seguretat Viària 2002-2004; los
catalanes han tomado conciencia del problema del alcohol: si se conduce, ahora
se bebe menos. Sin embargo, queda pendiente un asunto peliagudo: aún hay un
importante número de conductores “fitipaldi” en las
carreteras catalanas. Y este problema no es baladí, afirma Joan Delort, director del Servei Català de Trànsit (SCT).
“Empieza a ganarse la batalla contra el alcohol –dice Delort–;
pero aún corremos demasiado: en el 2003, las denuncias por exceso de velocidad
han aumentado en un 55,47%. Y no me refiero a la circulación en las autopistas,
sino también a las circunstancias en las que aún se circula muy rápido, como
los tramos urbanos, las áreas congestionadas o con meteorología adversa. Debe
transmitirse mejor este problema a la sociedad civil”, añade.
La solución al problema es compleja, dice el máximo responsable de Trànsit, sobre todo si se tiene en cuenta que el organismo
del Govern no va de la mano de la dirección general
de Tráfico (DGT), que está adscrita al Gobierno central. “Desde que entró en
vigor la ley de Seguridad Viaria (2001), la DGT no ha revocado ningún carnet en
Catalunya; y eso es incoherente en relación con
nuestros objetivos. Si quiere intervenir con eficacia contra el exceso de
velocidad, la Generalitat necesita más competencias,
tanto en la expedición de carnets como en su revocación cuando se han cometido
tres infracciones muy graves.”
Aunque los conductores “fitipaldi” –en el argot,
aquellos que conducen a una velocidad superior al 50% de lo permitido– no son
numerosos, su conducta resulta especialmente peligrosa. “Representan un peligro
para sí mismos, pero también para el resto de los usuarios de la carretera. Y
ante ese problema, no podemos quedarnos cruzados de brazos.”
En ese sentido, Delort propuso una batería de
soluciones, como la incorporación de la asignatura de educación viaria a los
estudios primarios, que los conductores profesionales se sometan a clases de
reciclaje, que las autoescuelas formen a los alumnos en la carretera –“donde se
produce la mayoría de los accidentes”– o que el Código Penal recoja un delito de
riesgo y no de resultado, que es como se regula en la actualidad: “La justicia
debe ser preventiva, no sólo punitiva”.
Según Trànsit, la bondad de los resultados del 2003
(esa reducción de siniestros y muertes, o la menor ingestión de alcohol) invita
a hablar de optimismo, aunque ese balance debe tomarse “con reservas”: “Quiero
pensar en cómo se hubiera reducido el número de muertes si todas las
administraciones, y no sólo Trànsit, hubieran actuado
de manera mucho más decidida –dijo–. Si hubiera sido así, ahora estaríamos
mucho más cerca de Suecia, Reino Unido, Holanda o Francia, donde el plan de
tolerancia cero y la creación del carnet por puntos han resuelto buena parte
del problema”.
La propuesta del carnet por puntos gana fuerza con el paso de los días. Un
portavoz de la dirección general de Tráfico declaró ayer mismo que el organismo
central se está planteando, al fin, la incorporación de este sistema. “Opino
que, en 12 meses, el carnet por puntos debería entrar en funcionamiento, una
fórmula que haría corresponsables de las infracciones
a la Administración y a la ciudadanía.”
El otro punto negro del Pla de Seguretat
Viària, según Trànsit, se
encuentra en el uso de los dispositivos de seguridad, como el casco o los
cinturones de seguridad, un problema que también se considera “grave”: un 16%
de los motoristas que murieron este año no llevaban el caso, mientras que casi
un 40% de los fallecidos que viajaban en turismos tampoco iban sujetos por el
cinturón, una circunstancia que se dispara en el caso de los menores de 12 años
(cuatro de cada cinco pequeños muertos en accidentes en el 2003 no usaban
ningún accesorio de seguridad).
La Vanguardia 19 de diciembre de 2003