Benedicto XVI alerta a los fieles sobre la "dureza del corazón" que provoca la sobrecarga de actividad laboral

El Papa advierte contra el exceso de trabajo

CASTELGANDOLFO. Agencias  - 21/08/2006

 

El Pontífice incluye en sus palabras, basadas en san Bernardo, a quienes gobiernan la Iglesia

Benedicto XVI dio ayer un tono distinto a la tradición papal. Durante la oración del ángelus celebrada el domingo en su residencia veraniega de Castelgandolfo, el Papa hizo un llamamiento a la gente para que "no trabaje demasiado". Si hasta ahora los máximos responsables de la Iglesia católica habían preconizado las virtudes del trabajo, el actual Pontífice recordó a su audiencia que "el exceso de actividad" puede acabar dañando "el espíritu" de las personas.

Por supuesto, Benedicto XVI no hizo un elogio de la vagancia ni del absentismo laboral, ni se opuso a la tradicional doctrina cristiana de la dignificación humana mediante el trabajo. Pero se remontó al siglo XII para recordar las virtudes y los escritos de san Bernardo, quien se retiró a un monasterio cisterciense a los 25 años para dedicarse a la contemplación. Recordado la figura del santo, cuyo día se celebraba ayer en el mundo católico, el Pontífice alertó sobre la "dureza del corazón" a la que conducen a menudo "los peligros de las muchas ocupaciones".

Ante miles de peregrinos que acudieron a la residencia donde el Papa pasa parte del periodo estival, Benedicto XVI se refirió a la figura de san Bernardo al que calificó de "gran doctor de la Iglesia" y lo que significaron sus palabras para los Papas de la época. "Se advierte en cada escrito suyo el eco de una rica experiencia interior, que conseguía comunicar a los otros con una gran capacidad persuasiva", afirmó el Papa Joseph Ratzinger, de 79 años, que tomó el nombre de Benedicto XVI al subir al trono Papal el pasado año tras la muerte el 2 de abril de su antecesor, el polaco Juan Pablo II.

San Bernardo advirtió a los máximos dirigentes de la Iglesia de aquella época, a caballo entre los siglos XI y XII, a "cuidarse de los peligros de una actividad excesiva, cualquiera que sea la condición y el oficio que se hace, porque las muchas ocupaciones conducen a menudo a la dureza del corazón, que no es otra cosa que el sufrimiento del espíritu, el encogimiento de la inteligencia y la dispersión de la gracia", explicó el Papa. Y recalcó que "esta amonestación vale para todo tipo de ocupaciones, incluidas aquellas inherentes al gobierno de la Iglesia".

Tras sus vacaciones en los Alpes italianos, durante julio, el Papa permanecerá en agosto y parte de septiembre en Castelgandolfo - más extenso que el propio Vaticano y afectuosamente conocida como el Vaticano número dos-uno de los numerosos pueblos de las colinas que se asoman al lago de Albano, a una media hora en coche al sudeste de Roma.

La familia propietaria del castillo, levantado en 1200, no pudo pagar una deuda al papa Clemente VIII, por lo que la propiedad pasó en 1596 al Pontífice que, en 1604, la declaró patrimonio de la Santa Sede. El Papa Urbano VIII decidió, en 1623, convertir este lugar en su mansión de verano,.

La referencia al exceso de actividad también para quienes gobiernan la Iglesia coincide con la cruzada emprendida por un obispo protestante alemán, Margot Käsmann, en contra de la cantante estadounidense Madonna, que ayer debía celebrar en Dusseldorf el primero de los dos conciertos alemanes de su actual gira. Madonna, de 47 años, ha provocado las iras de parte de la Iglesia cristiana por su crucifixión en escena, con una corona de espinas en su cabeza. "Las cantantes acaban su carrera, la fe cristiana permanece", dice el obispo en una entrevista publicada ayer por el diario alemán Bild am Sonntag

 La Vanguardia, 21 de agosto de 2006

 

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