Un agujero de 4.000 millones de euros sitúa a Parmalat al borde de la quiebra


La fiscalía de Milán abre una investigación y las acciones caen un 66%

CRISIS EN EL LÍDER AGROALIMENTARIO ITALIANO

El caso Parmalat se está convirtiendo en la “Enron italiana”. Bank of America negó ayer la existencia de 4.000 millones de euros que una filial del grupo tenía supuestamente depositados en las islas Caimán. Algunos consejeros consideran la posibilidad de suspender pagos; mientras, las acciones se han hundido.

El banco neoyorquino sostiene que ni siquiera existe la cuenta corriente donde debería estar depositado el dinero

MARÍA-PAZ LÓPEZ - 20/12/2003
Corresponsal

Roma. – Los males de Parmalat parecen no tener fin y apuntan a convertir la madeja financiera del gigante lácteo italiano en “la mejor imitación europea del caso Enron”, según reconocía ayer a última hora de la tarde el ministro de Economía, Giulio Tremonti.

La caída libre de las acciones de la compañía llegó ayer a límites insospechados (un descenso del 66,3% con un precio por acción de 0,3 euros) después de que el Bank of America negara la noche del jueves la existencia de títulos y capital por valor de 3.900 millones de euros que el grupo Parmalat decía poseer en las Caimán –con fecha 31 de diciembre de 2002– a través de su filial Bonlat. De hecho, la entidad manifestó que la cuenta corriente en la que Bonlat hubiera tenido que depositar ese dinero ni siquiera existía. El documento que supuestamente atestigua la posesión de esta cantidad de dinero, desautorizado por el Bank of America, lleva fecha del pasado 6 de marzo; sin embargo, sólo se hizo público ayer.

Ante lo ocurrido, la fiscalía de Milán estudia abrir una investigación sobre los fondos de Parmalat que el banco estadounidense asegura desconocer, según informa la agencia italiana Ansa. La empresa podría haber incurrido en un delito imputable de “falsedad en las comunicaciones”.

Amonestada por la Comisión Nacional para las Sociedades y la Bolsa (Consob), Parmalat comunicó que realizaría “las urgentes y necesarias verificaciones al respecto” y convocó para la tarde de ayer un consejo de administración extraordinario que desató rumores sobre una posible dimisión de la recién nombrada cúpula directiva. Desde el lunes, el presidente es Enrico Bondi, superconsejero experto en reestructuraciones fichado la semana anterior por la familia Tanzi –creadora de este emporio de leche, yogures, mantequilla y lácteos– para salvar la compañía. Mientras a última hora de la tarde el consejo seguía reunido, la agencia Ansa informaba de que algunos consejeros de la compañía barajaban la hipótesis de declarar la suspensión de pagos.

El pasado viernes Bondi logró hacerse con el capital para pagar 150 millones de euros en obligaciones que la compañía debía satisfacer el 8 de diciembre. Sin embargo, el dinero no procedía de los 497 millones de euros de Epicurum, un misterioso fondo de las islas Caimán que Parmalat no logra readquirir, ante la ruptura del diálogo con sus titulares. Ello le habría permitido afrontar sus problemas de liquidez.

El embrollo de Parmalat, una empresa nacida en 1961 y con una facturación anual de 7.500 millones de euros, surge, según análisis de la prensa italiana, de los “juegos financieros” de la empresa: emitía bonos, los recompraba y luego los pignoraba, con lo que se creaba una espiral cuyo extremo es aún imposible vislumbrar. La cifra total, según “La Repubblica”, sería de 7.000 millones de euros de emisiones, readquiridas por 2.900 millones.

Por su parte, la agencia de calificación de riesgos crediticios Standard & Poor's bajó al último nivel posible, D (la insolvencia), la calificación de los títulos de Parmalat y a partir del lunes la compañía será excluida del índice bursátil Mib30. La capitalización del grupo ha descendido a 244,5 millones de euros, cuando el viernes 5 de diciembre, último día de “normalidad” para la compañía, era de 1.800 millones de euros. Su caída en bolsa arrastró a los bancos que tienen una exposición superior a 300 millones en Parmalat: Capitalia, cedió un 4,70% e Intesa un 4,07%.

La Vanguardia 20 de diciembre de 2003

VOLVER A LA PÁGINA DE QUIEBRAS Y ESCÁNDALOS FINANCIEROS